Cómo hallar tu propósito de vida y no volver a trabajar jamás

¿Sientes últimamente que te falta como una ficha para entender el puzle de la vida? Si es así siento comunicarte que no eres el único. Ciertamente debido a una sociedad tan vertiginosa cada vez más vamos sintiendo esa necesidad llamada propósito de vida.

Desde que somos adolescentes, y cada vez antes (tengo la sensación), nos inculcan a empezar a currar de lo que sea para empezar a producir.

Otras personas tienen la suerte de estudiar una carrera profesional, probablemente por imitación a sus padres o porque es una de las opciones mejor pagadas al salir de ella, y guiados por el dinero al final llegan al mismo punto que los demás.

Cómo tener un propósito de vida sólo por trabajar

Años después  en nuestra vida encontramos ese vacío interno de “¿de verdad he venido yo a este mundo para gestionar papeles burocráticos en un ministerio?”.

Imagino que la respuesta es que no.

Lo que pasa es que la gran mayoría de nuestra vida tenemos nuestra mente en piloto automático y no nos guiamos ni siquiera por lo que nos gusta, sino por lo que nos dará más beneficio económico o mayor estabilidad económica y luego ya me buscaré cómo disfrutar en mi día a día con mis cosas.

¿Me equivoco?

Si crees que no, entonces sígueme leyendo.
Si quieres escuchar el podcast en vez de leer la entrada (aunque también te lo recomiendo, je, je, je), puedes pinchar en este enlace que te dejo a continuación:

Las alarmas de no seguir tu propósito de vida

La vida pasa como entre los dedos de las manos y puedes sentir como cada vez tu vida es más y más gris.

Cada día la cara de los lunes se va dilatando más y más hasta convertirse en la cara de siempre (otros la llamamos “de vinagre”).

Los sucesos que ocurren en tu puesto de trabajo te los tomas como algo personal y al final vas con ese gruñismo en todas las áreas de tu vida.

Es decir, al estar tan gris crees que la gente se pone en tu contra o que lo hace por joder (como si no tuvieran nada más que hacer que hacerte la vida imposible a ti).

Lo peor de todo es cuando esa nube (que cada vez se asemeja más y más al cielo encapotado) se va cerrando bajo las demás áreas de tu vida. Ya no me refiero ni si quiera a tu propósito de vida.

Me refiero a todas esas cosas que antes decías que te gustaban, pero que ya no te parecen tan interesantes.

Para encontrar un día feliz en el calendario tienes que mirar y ver que en rojo tienes puesto el 15 de marzo que era tu cumpleaños.

Como no quieres creer en todas estas patochadas que publican ahora los “vendehumos del desarrollo personal” le dices a tu mente cientos de excusas como: “no tengo dinero para cambiar”, “yo es que soy así y me moriré de igual forma” o, la que más me gusta, “yo no tengo nada especial”.

¿Qué pasa después? Pues exactamente nada.

Todo sigue igual con tu cara de lunes a domingo, pero con un regalo extra que son las enfermedades asociadas como el síndrome de burnout, alopecia, gastroenteritis o ansiedad generalizada, entre otras.

No me quiero poner melodramático, pero ¿cómo tiene que comunicarte el cuerpo que lo que hemos venido a hacer es algo con lo que ayudemos a los demás?

Un truco que te puedo dar para hallar de qué desarrollar tu potencial es con estas 10 ideas para saber  qué hacer con tu vida.

Vale, David, siento que si sigo haciendo lo de siempre, conseguiré los resultados de siempre, pero ¿qué es eso de mi propósito de vida?

Quiero explicarte primero qué es para que luego tú puedas pensar y meditar por dónde puedes intuir el tuyo.

¿Qué es el propósito de vida?

El propósito de vida es aquello que hemos venido a hacer a este mundo. No a malvivir de lo que sea para luego hacer en mi tiempo libre lo que me dé la gana.

Piénsalo, pasamos un 40% de nuestra vida metidos en un sitio con una gente que ni nos apetece ver, luego ¿cómo no va a ser importante este concepto?

Para encontrar tu rumbo y que seas feliz de una vez por todas quiero darte estos cuatro puntos que de alguna forma programarán en tu GPS las coordenadas a dicha felicidad.

Tiene que enamorar a tu cuerpo

Como dice Stephen R. Covey en El 8º hábito  ya que hace una similitud que une el cuerpo a estar bien a nivel económico en el trabajo. Es decir, el cuerpo como nuestro templo es lo que nos sustenta.

Cómo tener un propósito con el 8º hábito

Es lo que nos hace estar vivos y poder hacer las cosas que hacemos, pues, de igual forma, en el puesto de trabajo lo que te sustenta es la retribución que cobras por lo que haces.

Ahora bien, ¿crees que es suficiente para poder seguir en este trabajo cobrar un sueldo digno o incluso estar bien pagado?

Tal vez, si me estás leyendo, sabrás que, a mi modo de ver y a cómo lo ve Stephen, no.

El motivo no es otro que como he empezado esta entrada y es diciendo que donde más porcentaje hay de malos rollos en el trabajo es en las relaciones interpersonales (es decir, entre compañeros y con los jefes) y más preocupante si cabe es saber que nos tiramos un 40% de nuestra vida dentro de esas cuatro paredes.

Ayuda enamorando a tu corazón

Vale, el anterior punto lo tienes solventado. ¡Genial! Es el momento de saber más para decidir si la decisión que estás tomando es la que te llevará a tu propósito de vida.

La segunda parte que tienes que tener clara para saber si el lugar en el que estás es el correcto es si tu trabajo actual tiene cubierto el corazón, como dice Stephen R. Covey en El 8º hábito.

¿Qué quiere decir el autor con esto?

Que tenemos que sentirnos queridos en la empresa. Ya no vale sólo el sueldo, sino que tenemos que sentir el buen rollo dentro de nuestro puesto de trabajo.

Tenemos que tener un buen ambiente con los compañeros. No me refiero a vivir en un cuento de hadas en el que todo el mundo se lleva genial para siempre jamás.

Me refiero, por ejemplo, a que no merodea el buitre encima de ti constantemente amenazando que un día de estos peligre tu contrato o que el jefe a la mínima de cambio te amenace con que va a haber reducciones de plantilla.

Tienes que tener enamorado el cerebro

Aquí en este punto es dónde la mayoría de las empresas flaquean sí o sí.

Tal vez tú tienes la suerte de que este punto lo tienes cubierto y entonces sí que es probable que tu propósito de vida esté más cerca de lo que piensas.

El autor se refiere con este punto a que tienen que aprovechar nuestro talento, creatividad e inteligencia para que nos sitamos satisfechos en nuestro puesto de trabajo.

Cómo tener un propósito con tus talentos

¿Pero existe de verdad? Sí, hay empresas que sí lo hacen y, claro, por eso es tan difícil que se les vaya el personal.

Así que ahora plantéate y sé sincero contigo mismo y pregúntate: ¿además de dinero y de buen rollo en la empresa valoran mi opinión, hacen que desarrolle mi talento y tienen en cuenta lo que yo digo o comento?

Creo que en este punto más de un 80 % de las empresas fallan, por eso invito a encontrar un propósito de vida a la gente que no tiene siquiera estos 3 puntos.

Vamos a por el cuarto punto.

Sin el alma estás perdido

Este punto, en cuanto a saber con claridad tu propósito de vida, para mí es el más importante, pero se divide en dos subcategorías que paso a comentarte.

Tiene que tener significado

Lo principal por encima de todo es que la persona, por decirlo de alguna manera, sienta un significado de lo que hace.

Es decir, hay muchas empresas, como son las cadenas de montaje, que esperan que el trabajador desde el día que es contratado hasta el día que se jubile vaya a seguir apretando el mismo tornillo.

¿Cómo es posible, si esto es así, que la persona encuentre un sentido a lo que hace en su día a día?

Si el trabajador no puede ser consciente de forma más ampliada u holística de cuál es la función de apretar esa tuerca, poco a poco sentirá cada día un poco más de desidia y desapego por la función que hace.

¿Cuál es la solución que algunas empresas competentes hacen?

Rotar al personal de puesto de principio a fin para que así encuentre el significado completo de su cometido.

Tus valores tienen que ir acordes

Este segundo punto es importantísimo y por eso es necesario (sobre todo si vas a emprender) que hagas un proceso de coaching para hallar tus valores junto a mí o con cualquier otro coach.

Las empresas la mayoría de las veces no saben ni si quiera qué valores tienen ellas mismas como para transmitirlos. Otras, en cambio, lo que hacen es imponerlos a golpe de obligaciones y sanciones.

Cómo tener un propósito de vida en tu empresa

¿Cómo pueden sentirse satisfechos los trabajadores en estas condiciones? Pues malamente, la verdad.

Por eso es tan importante que sientas los mismos valores que tu empresa. Si no es así, acabarás muy quemado y créeme si te digo que puedes acabar muy mal si sólo te mueves por intereses económicos y mucho más si es sólo por subsistir.

En definitiva, has visto lo importante que es enamorar al cuerpo, el corazón, la mente o cerebro y el alma para que todos los trabajadores luchen por un mismo objetivo.

¿Todo eso está muy bien, David, pero si no es así en mi empresa?

No te queda otra que el plan B. Que no es ni más ni menos que o buscar otro empleo acorde a tus valores o emprender por tu cuenta.

¿Cómo puedo saber mi propósito de vida?

Bueno, tienes que analizar un poco tu trayectoria y ver qué es lo que te gusta, en qué eres bueno, por qué cosa que tú sabes la gente pagaría y qué realmente estaría dispuesta a pagar por ello.

Para hallar tu propósito de vida vamos a ir desgranando estos 4 puntos tan importantes.

En qué eres bueno

Es algo que te sale sin pensar. Algo que cada vez que tienes un rato aprovechas para seguir formándote bien con libros, podcast, en la práctica del día a día o simplemente hablando con tus colegas.

Son esas fortalezas (y cada uno tenemos las nuestras) en las que de forma instintiva pueden salir sin más. Un ejemplo puede ser el humor, si eres manitas en algo, don de gentes o simplemente a la hora de escribir en tu diario.

Cómo tener un propósito de vida con lo que eres bueno

Por eso piensa sin ningún tipo de filtro ni vergüenza en qué puedes ser tú bueno.

No seas cruel contigo, déjate fluir y piensa durante 4 o 5 minutos, verás todas las cosas que se te ocurren.

Qué es lo que te gusta

Es muy parecido a lo anterior, pero la diferencia para ser consciente de tu propósito de vida es que quizás no se te da tan bien y de forma tan natural como lo anterior, pero te encanta.

A mí, por ejemplo, me encanta la antropología como ocio o el baloncesto. Sin embargo, como jugador no soy lo que se dice muy profesional, además de medir 169 cm que eso también es un hándicap.

Piensa de la misma forma que en el punto anterior, qué es lo que te apasiona o en qué es en lo que inviertes el tiempo en tu día a día.

Un truco para hallar la respuesta es apuntar todo lo que haces en una o dos semanas (me refiero a las acciones como leer un libro policíaco, cocinar, hacer deporte, etc.) y así sacas de tu subconsciente qué es lo que te gusta.

Qué es lo que la gente necesita

Este punto es bastante sencillo ya que sólo tienes que tener el oído en modo escucha activa. Me refiero a que para conseguir encontrar tu propósito de vida, escucha de qué la gente no para de quejarse.

Si eres capaz de captar sus quejas, como no encuentro sitio en tal lugar, no tengo tiempo para hacer tal cosa o ha salido tal software nuevo que no sé cómo funciona, son problemas hacia los que puedes orientar tus talentos para que puedas solventarlos.

Cuánto la gente está dispuesta a pagar por ello

El último punto está genial que lo comentes con los colegas para ver si de verdad es un dolor que tiene la sociedad, pero ese razonamiento tiene un hándicap.

Los colegas, por cortesía o por condescendencia, quizás no te van a decir la verdad del todo de lo que piensan de tu idea.

Una fórmula mágica para quitar toda duda es hacer esta pregunta:

¿Estarías dispuesto a comprármelo?

Ahí ves clarísimamente si de verdad piensan que lo harían o, por no quedar mal contigo, no han sido del todo sinceros.

Espero que te haya gustado esta entrada sobre hallar tu propósito de vida. Déjame un comentario en el cajetín de abajo para ayudarme a seguir escribiendo de estas temáticas.

Te vuelvo a dejar el podcast a continuación por si has llegado aquí en la lectura y ahora te apetece escucharme un poco je, je, je.

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