Todo lo que necesitas saber sobre la inteligencia emocional

Hoy quiero tratar un tema que está muy en boga, quiero explicarte todo lo concerniente a la inteligencia emocional.

Si no tienes tiempo siempre puedes escuchar el podcast a través de este enlace, pero si sí puedes te invito encarecidamente a que leas también el post:

¿Qué te parece? ¿Te animas?

¿Qué tienen en común estas tres situaciones? Te pongo un breve resumen de las tres:

Estás hablando con tu jefe sobre un informe que tienes que presentar y le dices que no le encuentras el sentido a hacerlo otra vez y te dice algo así como: “Lo haces porque lo digo yo que soy tu jefe y punto”.

Estás en una reunión familiar conversando tranquilamente y le pides la sal a un familiar y acaba la cena diciendo tu mujer: “Me has amargado la vida”.

Una mala gestión de la inteligencia emocional destruye una pareja

A una persona la acaban de operar y se acerca el médico que hizo la intervención y dice: “Su marido ha muerto en el quirófano”.

Como te has dado cuenta, en las tres situaciones hay ciertas cosas en común: la comunicación interpersonal o falta de tacto para decir las cosas o el cómo dices las cosas, son situaciones comunes en la vida y, lo más importante, la falta de inteligencia emocional.

No sé si lo sabes, pero parte (por no decir el 90%) de las decisiones que tomamos en nuestro día a día están influenciadas por las emociones y, cómo no, por nuestro coeficiente emocional.

¿Te lo habías planteado alguna vez o sabías de ese porcentaje?

Déjame explicarte en una breve introducción de dónde viene la IE (inteligencia emocional).

De dónde surge la inteligencia emocional 

Como te he comentado antes, déjame hacerte un breve resumen de las teorías principales de las que bebe dentro de la psicología antes de que se acuñara el concepto de inteligencia emocional.

Desde principio de siglo XX y hasta llegados los 70 se tenía una concepción bastante mecanicista del ser humano. Es decir, se pensaba que cuando recibimos un estímulo, respondemos de una determinada manera casi instintiva y con poca movilidad de juego (a esto se le llamó conductismo y posteriormente el condicionamiento operante).

Desde entonces y en muchas empresas el cociente intelectual se tenía asociado por error con persona exitosa.

¿Dime que en tu empresa no has hecho algún que otro test de inteligencia que consistía principalmente en hacer cuestionarios de ejercicios lógicos-matemáticos o figuras abstractas?

Como creo firmemente que vamos atrasados unos 20 años en comparación a los EE. UU., todavía seguimos en el paradigma de la zanahoria y el palo para que hagamos lo que, según nuestros jefes, tenemos que hacer.

Es decir, si lo hacemos bien, en el mejor de los casos nos dan un premio, retribución, coche de empresa o móvil. En el peor de los casos nos invitan con amenazas a que cambiemos nuestra conducta.

¿Pero, dónde está aquí la inteligencia emocional? No quiero liarme y me quiero centrar en el tema, je, je, je.

Después vinieron algunas teorías más que te voy a detallar:

8 tipos de inteligencia de Howard Gardner

Gardner no sé centró en el cociente intelectual, sino que llegó a la conclusión que inteligencia como tal está comprendida en 8 áreas. A este tipo de inteligencia le puso el nombre de inteligencia múltiple:

Inteligencia lógico-matemática: es la inteligencia que se ha medido toda la vida para hallar el cociente intelectual.

Inteligencia lingüística: es la que muestran las personas que hablan en público o las personas que saben varios idiomas (en este punto yo flaqueo y, como en el cole, en los idiomas necesito mejorar, je, je, je).

Inteligencia espacial: este tipo de inteligencia la tienen muy desarrollada las personas que se orientan bien, como los taxistas.

Inteligencia musical: no hace falta que te diga que la tienen más desarrollada los músicos, bailarines y personas cuyo trabajo tiene que ver con compases musicales.

Inteligencia corporal: al igual que la anterior, la tiene más desarrollada gente que tiene coordinación con su cuerpo, como bailarines, deportistas, malabaristas o magos, por poner algunos ejemplos.

Inteligencia intrapersonal: son las personas que tienen un gran mundo interno. Me refiero a investigadores, escritores o personas que hacen meditación.

Inteligencia interpersonal: este tipo de inteligencia la tienen más desarrollada las personas que se vuelcan en ayudar a los demás (en esta me incluyo yo, je, je, je), terapeutas, psiquiatras, médicos o coaches personales.

Inteligencia naturalista: este tipo de inteligencia la tienen más desarrollada las personas que tienen más sensibilidad con el medio ambiente, con los animales, o activistas que quieren dejar un mundo mejor del que tenemos actualmente.

Inteligencia fluida y cristalizada de Raymond Cattell

Posteriormente llegó Raymond Cattell con su teoría de inteligencia fluida y cristalizada.

Para no extenderme mucho te diré que inteligencia cristalizada es la que has desarrollado a nivel cognitivo gracias a todo el bagaje que tienes de aprendizajes.

Es decir, estamos hablando de todas las capacidades que has adquirido, estrategias aprendidas tanto en tus enseñanzas como en los trabajos pasados y por supuesto los conocimientos adquiridos en la especialidad que hayas desarrollado.

Un ejemplo de esta inteligencia es resolver un ejercicio de matemáticas, como sería hacer una ecuación.

Por otro lado, la inteligencia fluida hace referencia a la capacidad de la persona para poder conseguir objetivos, metas, superar los obstáculos, manejar eventos o situaciones que son nuevos para ella.

La inteligencia emocional es posterior a la inteligencia fluida

Esta inteligencia no depende del conocimiento previo, más bien aquí se ven los genes hereditarios y podríamos decir que no depende de los conocimientos previos.

Un ejemplo de esta inteligencia es hacer un puzzle que antes nunca habías intentado hacer.

Por decirlo de una forma más fácil, la I. cristalizada se forja desde todas las experiencias y conocimientos previos y la I. fluida es la que te ayuda a adaptarte a las futuras situaciones sin tener en cuenta los conocimientos.

Daniel Goleman y la IE

Uno de los estudiosos más relevantes y que más ha divulgado el concepto de inteligencia emocional es el libro de Daniel Goleman titulado Inteligencia emocional.

¿Qué es la inteligencia emocional?

Podemos interpretar a la inteligencia emocional como la capacidad o habilidad que tenemos para comprender, entender y gestionar nuestras emociones y las de los demás. Lo que nos ayuda a tener mejores y más profundas relaciones con los demás.

¿Qué quiere decir esto?

Que somos capaces de reconocer las emociones de los demás, somos personas más empáticas, y gracias a esto tenemos vínculos más estrechos.

Se sabe que hay una correlación entre la alta IE y tener una vida más plena y con mayor éxito personal y laboral.

La inteligencia emocional se divide en 5 componentes:

Autoconocimiento emocional

Este componente hace referencia a nuestras propias emociones y, además, a poder evaluarlas.

¿Te has parado alguna vez a sentir y evaluar tus propias emociones? Es altamente recomendable.

Lo haces cuando, por ejemplo, dices: “Estoy un poco cabreado con lo que me has dicho”.

En un nivel más avanzado percibimos también las emociones de los demás que van dirigidas hacia nosotros.

Autorregulación o autocontrol

Sería el siguiente nivel tras ser consciente de nuestras propias emociones y saber autoevaluarnos.

Este componente de la inteligencia emocional nos da la facultad de regular nuestras propias emociones. ¿Qué quiero decir con esto?

Pues que irremediablemente sentimos las sentimos de forma automática, tal cual nos llegan, sin embargo, el grado en el que nos afectan o el tiempo que nos duran dependen de nosotros.

La inteligencia emocional máximo divulgador Daniel Goleman
Foto modificada, original de Foto: Expomanagement 2011 de https://www.flickr.com/

Un ejemplo de esto son las rumiaciones que es pensar una y otra vez en algo que te ha ocurrido y, claro, vuelve a disparar la misma emoción .

Si eres capaz de regularte, eres más flexible en cómo lo transmites (no tan impulsivo) y capaz de aceptar mejor los cambios.

Automotivación

Otro punto importante es que al tener mayor autocontrol es mucho más difícil que acabes perdiendo la ilusión por conseguir tus sueños y te desmotives en el camino.

Si eres capaz de focalizar toda tu energía en hallar tus talentos, gestionar tus emociones, perseverar por conseguir tus logros y no te desvías de tus objetivos y metas, ¿cómo vas a desmotivarte?

Como ves, hasta ahora son 3 dimensiones bien diferenciadas ya que no es sólo percibir y autorregular tus emociones, sino que además puedes autorregular tu automotivación (que no es poco).

Reconocer las emociones de los demás

Dentro de este apartado viene el concepto de empatía que lo han catalogado como la habilidad de ponerse en la piel de otra persona.

Es la capacidad de reconocer las emociones de los demás, pero no desde tu punto de vista (a eso se le llama simpatía), sino sintiendo como se sentiría la otra persona. Intentando pensar como pensaría la otra persona.

Como ves, es un nivel avanzado que muchas personas consiguen alcanzar gracias a unas neuronas llamadas espejo.

Por reducir este concepto te digo que las neuronas espejo se activan cuando la otra persona te cuenta algún suceso y eres capaz de sentir lo que la otra persona te intenta transmitir.

Por ponerte dos ejemplos, es cuando una persona te dice que ha fallecido un familiar cercano y tú le das el pésame de corazón, ahí entran en juego las neuronas espejo.

Otro ejemplo es cuando estás viendo un partido de tenis en la televisión y tu cuerpo te pide devolver la pelota que lanza el tenista para marcar el punto que le dé el partido ganado.

Además entran en juego comprender a los demás, ayudar a los demás a desarrollarse, orientación hacia el servicio, aprovechar la diversidad y conciencia política.

Habilidades sociales

Este es el último de los 5 elementos de la inteligencia emocional.

Dentro de este apartado hay un montón de habilidades que la persona de alta IE es capaz de gestionar correctamente o por lo menos la gran mayoría de ellas:

  • Comunicación: tener una buena práctica en la escucha activa y mensajes claros.
  • Manejo de conflictos: saber negociar y resolver los desacuerdos que haya dentro de un grupo, por eso es tan necesaria la autorregulación.
  • Liderazgo: capacidad para inspirar y guiar a otras personas o equipos, pero no de forma dictatorial o con imposiciones.
  • Catalizador de cambios: iniciar o manejar las situaciones nuevas. Vivimos unos tiempos en constante cambio que debemos gestionar de forma correcta por lo que son necesarias personas que sean líderes y con actitud de ayudar a crear esos cambios.
  • Establecer vínculos: alimentar y reforzar las relaciones interpersonales. Es decir, a que haya buen rollo en el equipo de trabajo.
  • Colaboración y cooperación: son cada vez más necesarias las colaboraciones y cooperaciones interdepartamentales para conseguir los objetivos que se desean conseguir. Si no, si se hace de forma rivalizante, el equipo de trabajo se convierte en crónica de una muerte anunciada. 
  • Habilidades de equipos: capacidad de generar sinergias entre las personas que crean el equipo de trabajo.

Como has visto, este punto es importantísimo ya que aquí se encuentra el meollo de las discusiones dentro de un puesto de trabajo, ¿a que no me equivoco?

Por eso te voy a poner algunos ejemplos típicos de un puesto de trabajo común para que tú mismo saques tus propias conclusiones para saber si eres feliz y si tendrás una vida exitosa en ese puesto de trabajo.

¿Cuánta IE hay en tu puesto de trabajo?

En este apartado quiero transmitirte hasta qué punto es necesario que haya inteligencia emocional en el puesto de trabajo. No es una mera moda, pero muchos no lo consideran una necesidad porque creen que, si no se consigue gestionar, tampoco es tan lamentable.

Pero a continuación te muestro la importancia de la inteligencia emocional en el día a día de cualquier trabajo.

Explotar y la cosa acaba mal 

Un día cualquiera tu compañero llega cabizbajo. El jefe, obligado por las presiones de sus superiores, como siempre quiere el trabajo hecho para ayer.

En vez de ponerse en el pellejo del subordinado, ya que le ve diferente, sigue metiéndole presión porque no está igual de productivo que siempre.

Si en vez de eso le dijera: “Oye, Antonio, ven a mi oficina que quiero hablar contigo”, una vez aparte podría tomar una determinación de qué hacer.

Pero ya que no es lo que pasa, Antonio, culpa de la presión y del momento sensible, no puede más y manda a paseo al jefe con la consecución del despido oportuno.

Controla tus emociones para desarrollar la inteligencia emocional
Más información en el blog www.cambiaturumbo.com

Conclusión: un trabajador cualificado a la calle y para Antonio una conducta impulsiva por no saber gestionar sus emociones le ha dejado en la calle.

Ser fuerte y no ofenderse tan rápido

En el caso anterior, aunque tu jefe no sea comprensivo, Antonio podría decirse: “Bueno, a mi jefe no le voy a cambiar, pero haré lo que pueda para controlarme. No va a conseguir hundirme alguien que no da de sí”.

Conclusión: control emocional de lo que sí puedes controlar, que son tus actos.

Reconocer el error y rectificar

En este punto tanto el jefe como Antonio pueden sopesar la conducta bien por falta de empatía bien por claridad mental.

Si cualquiera de las dos personas implicadas en la acción tiene alta inteligencia emocional, se dará cuenta del error y rectificará (que además es de sabios).

Conclusión: no llega la sangre al río y puede mejorarse la problemática readmitiendo a Antonio.

Cuidar la salud mental y física

Si Antonio es consciente de que está pasando una mala época, pone remedio tanto a nivel físico como mental, por lo que intenta hacer deporte como 3 o 4 veces por semana y eso le dará mayor claridad mental.

Haz deporte para desarrollar la inteligencia emocional

Además, conoce unas pequeñas técnicas de relajación o meditación y eso hace que no se apegue (se una) a la emoción de una forma tan fuerte y sepa controlarse en lo que va a decir a cada momento.

Conclusión: diga lo que le diga el jefe no va a repercutir tanto o con tanto efecto, además, si practica la meditación, le ayuda a focalizar su atención en lo que está haciendo.

Ser capaz de centrarse en lo positivo

Tanto el jefe como Antonio cuando están intercambiando opiniones, si son capaces de tener una buena inteligencia emocional, quizás se percaten que los dos tienen presiones y quizás están pasando mala época.

Pero aunque no lo hagan, por lo menos sí pueden decidir que no se van a centrar en lo que se han dicho a malas y centrarse en lo bueno, que es el equipo que hacen, lo bien que se entienden normalmente o lo profesionales que son cada uno de su campo.

Piensa en positivo para desarrollar la inteligencia emocional

Conclusión: les ha afectado la discusión acalorada, pero no se han centrado en lo malo. Más bien han pensado que se puede seguir construyendo entre los dos y tomar las cosas dichas como críticas constructivas.

Valorar lo que se tiene

Tanto el jefe como Antonio se dan cuenta de que por presionar o por no ser capaz de ponerse en el lugar del otro, pueden desquebrajar la relación laboral con lo que dicen y por cómo lo dicen.

Conclusión: cada uno tienen su opinión, pero son conscientes de que hay un bien mayor que es el proyecto, trabajo o relación laboral en equipo.

Ser proactivo en vez de reactivo en el trabajo

El jefe se percata de que Antonio está hasta arriba de curro y piensa: “¿Cómo podemos mejorar este proyecto sin generar más cargas a Antonio y a la vez que podamos avanzar más rápido?”.

¿Tal vez delegando otras funciones a otra persona? ¿Tal vez priorizando unas acciones en vez de otras?

Conclusión: Antonio se siente más comprendido y el jefe consigue avanzar con el proyecto.

Video sobre la inteligencia emocional

En el vídeo de a continuación te presento una entrevista sobre la inteligencia emocional que le hicieron a Daniel Goleman en el programa Redes. Espero que te guste:

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