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Guía definitiva para no padecer el síndrome de la parálisis por análisis

¿Te has preguntado alguna vez qué tienen en común los días previos a elegir qué carrera estudiar, comprarte un coche nuevo o dejar a la chica o no si no estás a gusto? Si no actúas, se le da el nombre de síndrome de la parálisis por análisis.

No sé si tienes alguna experiencia parecida actualmente, pero me encantaría que fuera tu guía definitiva para no caer en las redes del exceso de análisis.

¿Entonces, David, qué es lo que tienen en común?

Como ves son situaciones y decisiones a priori muy diferentes.

Sin embargo, en todas ellas tienes que elegir una idea, decisión o proyecto y pasar a la acción.

Este punto es el idílico o lo que dicen los gurús o expertos que en el papel toda teoría aguanta.

Antes de seguir en esta entrada sobre el sentimiento de sentirte paralizado por tanto análisis puedes escuchar el podcast a continuación por si no tienes tiempo. Aunque en la entrada está más extendido.

 

La realidad es que muchas personas, no sé si por falta de voluntad en el objetivo o por falta de decisiones más potentes (acordes a sus valores), no son capaces de empezar y actuar lo que se han planteado.

Vayamos por el primer paso explicándote de una forma sencilla qué es la parálisis por análisis.

¿Qué es el dichoso síndrome de la parálisis por análisis?

Es cuando tu cerebro, culpa de un exceso de análisis, no es capaz de tomar decisiones. Ni buenas ni malas.

¿Por qué ocurre esto? Son muchas las causas que provocan este tipo de situación.

Qué es la parálisis por análisis

¿Cuál crees tú que puede ser la principal causa a no pasar a la acción de tus decisiones?

Es la cantidad de información recibida.

Parece que debería ayudar más que entorpecer, ¿verdad?

A esto se le llama la paradoja de la información. Es decir, cuando todo debería quedar mucho más claro con más y más conceptos o variables, en realidad, dificulta elegir una posible decisión.

Un par de ejemplos de esta paradoja

Te voy a poner un par de ejemplos de esta paradoja y así me expreso con más claridad.

Hay dos tipos de miedos que tenemos mi pareja y yo, je, je, je, que son los que te muestro a continuación:

Netflix

El primero es cuando le digo a mi mujer: “¡Cielo!, ¿qué te apetece ver para cenar?”.

En ese momento mi mujer, ya que solemos tener los mismo gustos, dice: “Me da igual”.

No sé tú, pero en mi caso ahí es dónde empieza mi calvario.

¿Qué vemos: películas o series? ¿Acción, aventuras, amor o suspense?

Van pasando los minutos, la cena ya está lista y la cara de mi mujer se vuelve cada vez más de una tonalidad que va del rosado al rojo fuego, je, je, je.

Nunca consigo decidirme a tiempo.

Siento miedo y me agobio en la toma de decisiones y muchas veces acabamos cabreados y con la cena casi fría.

¿Ahora ves por qué es tan difícil elegir una de las posibles opciones?

Vamos a por el otro ejemplo.

Comprar cuando estamos a régimen

Ya te estás imaginando la situación, ¿no? Si vas vislumbrando que se avecinan tormentas es porque te has sentido en esta situación alguna vez fijo.

Como puedes seguir imaginando, culpa nuevamente de un exceso de información, no consigo superar tampoco la parálisis por análisis.

Tengo parálisis por análisis cuando estoy a dieta

¿En qué me centro cuando hacemos la compra? ¿Calorías, grasas saturadas, azúcares, proteínas, si es Bio o en los conservantes?

Madre mía, es más difícil conseguir superar la parálisis de esta decisión que hallar tu propósito de vida, je, je, je.

Empiezas a mirar las estanterías, tomas consideraciones, analizas cuál es el mejor artículo y cuando crees que lo tienes claro

Aparece una nueva variable en juego.

El precio.

¿Qué ocurre después?

Vuelves a empezar porque ¿cómo puedes hacer que todas las piezas encajen para que tu idea idílica inicial sea igual que la situación que tienes actualmente?

No la hay. Con estos dos ejemplos de mi día a día te darás cuenta de que es imposible controlar todo.

Nunca tendrás el 100% del control de la situación. Si además introduces más información en juego, estarás cargando la memoria Ram de tu cabeza (por decirlo de alguna forma) de datos que no se pueden conjugar.

Otras posibles causas de este síndrome

Te muestro a continuación las otras tres típicas causas por las que presentamos la parálisis por análisis:

Miedo al fracaso

Para mí es la segunda causa en cuanto a periodicidad  de nuestros proyectos que hace que no podamos tomar decisiones de entre las opciones posibles.

¿Cómo pretendes crecer si no te das la oportunidad?

En este punto nos metemos en las creencias limitantes de la persona que te explicaré en un post futuro sobre este tema.

¿Por qué no puedes plantearte, como los grandes, ensayo-error e ir mejorando con cada paso que das y elegir posibles alternativas en las que centrarte?

 

No pienses ahora en tu proyecto.

Imagina que le estás dando un consejo a otra persona.

¿Cuál es mejor decisión: intentar algo e ir pivotando poco a poco según vayan saliendo los resultados o analizar y analizar las miles de variables que se te han ocurrido?

Muchas veces cuando no es para nosotros, nos separamos un poco del proceso, ¿verdad?

Pruébalo. Seguro que aquí me dices: “Hombre, David, hay que poner unos mínimos y luego empezar”.

Pues es eso lo que quiero que hagas para ti.

Hay gente que ha conseguido su éxito personal o profesional sin ser un crack, sin carrera, con problemas físicos, sin un duro para invertir, pero eso sí con toneladas y toneladas de actitud positiva y foco en las soluciones.

Querer ser perfecto en todo lo que haces

La perfección no existe (no me quiero extender en este punto) y sólo una cosa no tiene ningún tipo de incertidumbre: todos tarde o temprano no vamos con las manos vacías al otro barrio.

La perfección genera parálisis por análisis

¿Para qué te haces tanto daño con este punto?

¿No es más factible no ser tan duro contigo y bajar el umbral de la perfección al 70-80% y empezar tu proyecto de una vez por todas?

De esta forma generarás un mejor buen rollo en todo lo que hagas porque si te pones al 100%, tu umbral de perfección, el filtro que te pones, es tan alto que jamás pasará nada por él.

Lo entiendes, ¿verdad?

Falta de experiencia

¿Qué mejor forma de avanzar en este punto, como te dije en el primer apartado, que con ensayo-error?

¿Tú no ves cómo está de desastroso el sistema educativo (sobre todo la universidad) culpa de tener un formato tan teórico y nada práctico?

Lo peor de todo es cuando pensamos en productividad y expectativas inalcanzables a la vez. Nunca (digo nunca) te compares con los demás.

¿Cómo puedes compararte con freelances, emprendedores que te llevan cientos de horas de diferencia en experiencia?

¿Por qué no eres justo y te autoevalúas intrapersona como se dice en psicología?

Es decir, vas viendo cómo evolucionas tú con respecto a tu yo anterior.

¿No será una mejor idea para no hundir tu autoestima? ¿De qué sirve compararte con los demás si nunca por experiencia los vas a pillar, jamás?

¿Qué efectos tiene en nosotros la parálisis por análisis?

En el anterior punto hemos visto cuáles eran las causas que ocasionaban el que no termináramos de arrancar y ejecutar acciones que nos acerquen a nuestro objetivo.

Ahora en este punto quiero mostrarte las consecuencias a nivel psíquico que tiene la parálisis por análisis:

Cada vez tienes más miedo

No quiero hacer comparaciones porque todas son odiosas, pero ¿sabes qué les ocurre a las personas que tienen fobia?

Es un miedo irracional a un estímulo que se les presenta y son incapaces de enfrentarse a él.

Tu parálisis por análisis te creará más miedos

No te digo que vayas a padecer algo parecido, ni mucho menos, pero sé te digo que el bucle que alimenta la fobia es igual que si tú no te enfrentas a tomar decisiones.

Tu miedo cada vez se apodera más de ti. Culpa de este miedo tú intentas escapar, como es normal, de esta situación estresante y para tu cabeza esto, amigo mío, es un premio.

Hay dos realidades que tienes que aprender de psicología: hacemos más las cosas que nos producen placidez y hacemos menos las cosas que nos producen aversión.

Conclusión, cada vez harás más este patrón al no ser que le pongas fin de forma consciente.

Reduces tu autoestima

Unido al punto anterior y también víctima de tus miedos, cada vez te ves más impedido de arrancar cualquier idea que imaginas.

¿Cómo crees que repercute en ti este punto?

Pues te vas valorando cada vez peor. Te sientes más chiquitito hasta creer que tienes incapacidad total para determinar qué debes hacer.

Probablemente te volverás dependiente de una persona que te diga qué tienes que hacer en el momento de tomar una decisión.

Procrastinas tu objetivo

Como ves estos puntos son tres patas de una mesa llamada “parálisis por análisis”.

Este punto a mí normalmente es el que más me cuesta quitarme.

Soy consciente de mis miedos por proteger mi autoestima y por eso actúo todo lo que puedo (o lo que está en mi mano).

Ese es mi problema.

Vamos, tomo decisiones y hago pero muchas veces me pongo tareas absurdas para no enfrentarme a lo más importante de cada situación.

¿No has tenido alguna vez la sensación de ir apagando fuegos en todo momento?

Si es así, es debido a que tu cabeza intenta que procrastines.

La mejor fórmula para que no te ocurra es evaluar y ejecutar una parte de la información en formato acciones.

Pérdida de creatividad

Vas viendo como todo va correlativo, ¿no?

Si pierdes la fe en ti, además de engancharte a alguien para que piense por ti, ¿crees que tu creatividad no se resentirá?

Claro que sí.

Tu parálisis por análisis mermará tu creatividad

Seguro que has conocido a alguna persona que te ha dicho alguna creencia limitante como “yo no soy nada creativo”.

¿Pero existe el 0 absoluto para la creatividad?

¿De verdad no eres creativo en ninguna área de tu vida?

Eso me permite decirte que no puede ser real. No hay nadie que tenga un 0 absoluto en una habilidad y encima en todas sus áreas de su vida.

¿No crees que es una excusa barata para no intentar algo nuevo?

Yo creo que sí (y no te olvides de los efectos perniciosos que tiene este síndrome en tu organismo).

Desviación del foco

Así es. Imagina la situación:

Pasas por todos los puntos.

El miedo te paraliza, baja tu autoestima, empiezas a procrastinar, infundas creencias limitantes hacia ti de que no eres nada creativo para terminar haciendo cualquier cosa menos lo que tienes que hacer.

Además, en vez de ponerte en modo luchador, lo que te haces es generar una actitud victimista de “por qué todo lo malo me ocurre a mí”.

No puedes permitírtelo.

No caigas en todos los efectos por culpa de una reflexión en exceso a la planificación.

Vamos a continuación a ponerle remedio con estas 4 sencillas herramientas.

4 formas de contrarrestar este bloqueo

Si has llegado hasta aquí, te queda entonces lo bueno.

Ánimo, no desesperes ya que en este punto intento ayudarte para que tú mismo halles tu propia solución, como se hace normalmente en el coaching.

Yo te daré algunas herramientas y luego tú decides cuándo y cómo utilizarlas.

1. Planificar las acciones de la semana 

Primera herramienta superpontente.

Como eres un apasionado de la planificación, apunta en un excel todas las tareas, acciones u objetivos que tengas que hacer para conseguir acercarte a tu meta.

Pero, ¡por Díos!, no entres en otro bucle que jamás me lo perdonaría, ja, ja, ja.

Anula tu parálisis por análisis agendando las acciones

¿Qué consigues con esto?

Pues hacer como hago yo (o por lo menos la gran mayoría de las veces): centrarme en sólo lo que me había planteado.

Pero, David, algunas veces surgen cosas.

Pues si tú quieres, deja un hueco al día para esos imprevistos por si acaso, así tienes todo bien detallado y planificado para tomar acción.

Recuerda lo que te he contado antes.

Muchas veces nuestra cabeza nos intenta sabotear con tonterías que ni son necesarias ni tienen ningún tipo de urgencia.

Como son a priori cosas sencillitas como llamadas de teléfono, enviar un email o mirar si nos han dado algún me gusta en las redes sociales.

Sé disciplinado en la medida de lo posible.

Sólo se hace lo que está escrito.

2. Haz las mínimas acciones indispensables por día

Estamos acostumbrados a que nos comparen nuestro cerebro con un ordenador.

Además, como nos venden que a día de hoy somos mucho más potentes que estos, pues vamos un poco de sobrados, ¿no es cierto?

A ver, claro que en muchos campos como en la creatividad somos 1000 veces mejores.

Lo que pasa es que los ordenadores son máquinas y no tienen en cuenta variables como la motivación, emociones, si están o no a gusto o el miedo al fracaso.

¿Ves ahora la clara diferencia?

Si metieras en un robot todo lo que que nos pasa a nosotros por la cabeza, como pensamientos recurrentes (siempre los mismos), los sentimientos o nuestras aspiraciones, ¿no crees de verdad que todo esto influye en las posibles soluciones?

El cerebro es el órgano más complejo del ser humano, pero aun así si hablamos de productividad o cantidad de información que recibe por segundo, no nos podemos comparar con una máquina.

Mi mejor fórmula es hacer cada día bloques de acciones iguales o muy parecidas, ya que cuando saltamos a otra acción, perdemos tiempo en volver a focalizar en la nueva (por cada salto podemos perder hasta un 20% de efectividad).

Por ejemplo, 1 o 2 horas en temas administrativos, 1 hora respondiendo todos los emails, 1 hora, si es necesario, sopesar las posibles alternativas para una decisión.

No somos muy efectivos en hacer acciones en paralelo (por mucho que nos cuenten que sí), la mejor forma es hacerlas de forma secuencial (una detrás de otra) y cuantas menos, mejor.

3. Genérate urgencia 

Espero que este punto te guste mucho.

¿Sabes qué es la ley de Parkinson?

Anula tu parálisis por análisis generando urgencia

Por no darte mucho la chapa y reducirlo a una frase del escritor británico (que se me está haciendo muy largo el post, je, je, je), es cuando “el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine”.

Si eres funcionario o trabajas para la administración pública, no te lo tomes a mal, pero sabes de qué te estoy hablando.

Muchas veces te ha pasado que como tienes poco trabajo y encima seguro que tienes que aparentar (porque qué dirán tus compañeros), habrás tenido esa sensación.

Otro ejemplo, que seguro que tienes algo más lejano en el tiempo, es cuando tenías un examen.

¿Te acuerdas como el tiempo se dilataba para estudiar sólo los 2 días previos al examen dándolo todo?

Dime que no aprobaste la mitad de los exámenes así.

Da igual el tiempo que tuviéramos para  prepararnos. Nada mejor y más productivo que los 2 días previos a dicho examen, ¿a que sí?

Pues esta es la técnica que tengo para ti.

¿Cuánto necesitas de tiempo para conseguir tu objetivo? ¿2 o 3 meses? Ok.

¿Puedes conseguirlo en 1 mes?

No me respondas por sistema que no. Medítalo.

Si crees que puedes conseguirlo, tu cabeza se pondrá en modo “darlo todo” y serás 100 veces más productivo.

4. Pon el foco en la acción y no en el resultado

Vamos por la cuarta y última herramienta para hacer que actúes en tu proyecto y dejes de mirar las musarañas o como las vacas miran al tren, je, je, je.

Sé que es necesario mirar los resultados que consigues en todo momento.

Si eres emprendedor, miras el Google Analytics o los embudos de venta.

Si eres un futuro emprendedor y trabajas por cuenta ajena, te serán importantes los puntos como sacarme esta certificación, tantos años de estudio para conseguirme un titulillo o la inmensa documentación para saber por dónde empezar mi sueño y saturarte en exceso de documentación.

¿Qué crees que pasará?

Como siempre tu foco de atención virará hacia el victimismo o hacia la procrastinación.

¿Por qué? Porque verás que es una inmensidad tener que conseguir todos los pasos para alcanzar tu éxito.

Mi idea o propuesta es que está muy bien tener un objetivo final que nos guía (eso te ayudará con tu motivación), sin embargo, no te centres en todo a la vez.

Céntrate en acciones pequeñas e intenta dar el 100% de ti en cada una.

Más vale pocos pasos y con confianza que dar palos de ciego y poner en juego toda tu autoestima.

Disfruta del camino, y aunque algunas veces unas acciones nos gustarán más que otras, si vives de tus talentos, no creo que te disgusten más que un trabajo de mierda.

En definitiva, ya has visto con esta entrada la importancia de tomar una decisión.

También sabes que debes tomarte en serio tu bloqueo por los efectos que produce en ti.

Recuerda que toda la información y las últimas entradas sobre el coaching puedes serguirlas en cambiaturumbo.com 

Si te ha gustado este post sobre el síndrome de la parálisis por análisis, déjame un comentario en el cajetín de abajo.

6 comentarios en “Guía definitiva para no padecer el síndrome de la parálisis por análisis

  1. Hola David me ha encantado tu post con reflexiones y consejos quizas siempre buscamos el momento perfecto y el proyecto perfecto y eso no existe…. Mas cuando los palos de la vida te forjan a hierro las creencias limitantes y te paralizan, “incluso para llamar ” ; )

    • Eso es Marta.
      La idea con este Blog es emprender desde la acción. Ensayo- error y siempre en constante creciminto.
      Me alegro que te haya gustado y gracias por tu comentario.

  2. Ha llegado en buen momento para salir de la inercia mental de pensarlo mucho y hacer poco. Gracias por tu articulo, me fue muy util leerlo.

    • Gracias a ti por compartir tus ideas Andrés.
      Como dice la máxima ” mejor hecho que perfecto”.
      Un abrazo y espero que las demás entradas también te ayuden.

  3. Hola David!,

    Genial el post, y el blog en general. Muy útil y de mucho valor.

    En cuanto a este post en concreto me ha gustado mucho tu manera de explicarlo. Es totalmente cierto le damos vueltas para hacerlo genial, y terminamos por no hacer una m… Nada 😉 Concuerdo contigo en la idea de mejorar desde la acción, del ensayo error. Siempre lo primero que hagamos va a ser peor que lo próximo, no con intención, sino porque somos humanos y naturalmente tratamos de mejorar en base a nuestra experiencia. Además, ¿que invento o innovación ha salido bien a la pimera?. Yo he pecado mucho tiempo de este error, esperando a tener todo perfecto, para hacer. ¿El resultado? dos años sin hacer nada. En estoy últimos meses le he dado la vuelta, ahora hago y hago, y mejoro en base a la experiencia y la reacción de la gente. Además me parece mucho más interesante poder documentar el proceso de mejora, ya que así 1) te humanizas frente al resto y 2) tienes un archivo histórico de tus avances y logros.

    Las 4 herramientas que propones me encantan. La de los bloques generosos (y parecidos) para hacer cosas cada día me sirve mucho. Siempre he caido en la trampa de creer que puedo con todo, y pasar de cero a cien en dos segundos. Ahora relativizo, me exijo, pero de poco en poco hasta conseguir algo grande. Sino te exiges algo tan grande, y tan rápido, que al no conseguirlo te frustras, y vuelve la idea de no conseguirlo o de haber “fracasado”.

    Además que la ley de parkinson es una absoluta realidad, ya no me doy plazos amplios para hacer cosas genéricas, me pongo plazo concretas para realizar acciones concretas, ejecutar, llevar a la acción, y no pensar mucho en la “perfección (inexistente en este mundo)”.

    Muchas gracias por el valor que aportas, seguiré navegando por aquí a ver que cosas hay y que nuevo material traes.

    Un saludo!

    • Buaaa, mil gracias por todo este comentario que has puesto. Te lo agradezco enormemente.
      Completamente de acuerdo en todo lo que dices en tu mensaje. Hay una técnica que dice la PNL que es prueba, comprueba y si no ha funcionado vuelve a probar (así sucesivamente en bucle hasta que lo consiguas) y entonces exit. Es decir, al conseguir tu objetivo pues finalizas y te centras en otro objetivo.
      Gracias por todo Nahuel.

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