¿Cambias de rumbo constantemente en tu emprendimiento?

Muy buenas vikingo, hoy te muestro la otra cara del emprendimiento. No es que esté pesimista, solo que no es todo oro lo que reluce, el emprendimiento es a veces un largo camino y es posible que no tengas la motivación suficiente por eso cambias de rumbo constantemente.

Antes de seguir puedes escuchar el podcast en el reproductor de a continuación, por si no tienes tiempo de leer la entrada.

¿Pero entonces todo es falso, David?

No lo es, sigue leyendo y sabrás de qué te hablo ya que conseguir el propósito de vida algunas veces puede ser muy arduo y tienes que estar preparado.

¿Cambias de rumbo por miedo a salir de tu zona de confort?

Miedo todos hemos tenido, solo que algunos deciden meditar, analizar y reanalizar todo lo que tienen planteado, otros, sin embargo, se atreven a dar el salto necesario (esos no creo que entren en este blog, je, je, je). Si eres de los primeros, es muy probable que sientas mogollón de creencias limitantes, además de pensamientos irracionales, por ello es importante tener y conservar esa mentalidad capaz de llevar a cabo todo lo que te quieres proponer.

¿Cómo era yo?

Yo hace no mucho (creo que por el año 2018) empecé a tener claro lo que quería en mi vida. Antes, me movía por lo que no quería. Es decir, trabajé de albañil, informático, militar en la banda de música e incluso fui conductor de ambulancias (algo que me apasionaba, no así las jornadas intensivas de 12 horas).

¿Qué te voy a contar que no sepas? Pues la realidad es que me movía por conseguir un trabajo que me diera mi manutención y no pensaba en nada que tenga que ver con la realización personal. Todo era currar y como mucho ir al gimnasio.

Con el tiempo, y gracias a que empecé a formarme en psicología, me di cuenta de que lo que me gustaba era ayudar a la gente a que no den tumbos en su vida y vivan de lo que les apasiona. Por último, te diré que me centro en la mentalidad que tienes que tener para que consigas el objetivo que te has marcado como meta para ti.

Actitud y mentalidad 

Necesitamos en el día a día tener la actitud necesaria para el emprendimiento, pero sobre todo tener una alta autoestima, una confianza y seguridad en nosotros mismos, porque conocimientos tenemos por montones, ¿a qué sí? Puede que por no tener todos estos ingredientes cambias de rumbo y vas en tu emprendimiento un poco a la deriva.

Te dejas llevar por las corrientes de moda en ese momento o por lo que el nuevo gurú de turno te comenta que es lo que hay que hacer ahora.

¿Crees que vas a conseguir mantener tu motivación por mucho tiempo y una voluntad de hierro si no consigues invertir en tu autoestima y confianza en lo que haces?

Debes analizar con el corazón en la mano si el estar constantemente cambiando o dando un nuevo rumbo a tu emprendimiento es porque te da miedo salir de tu zona de confort o porque de verdad estás dando palos de ciego y no consigues tus objetivos.

¿Sabes qué es pivotar?

Si constantemente cambias de rumbo porque vas dando palos de ciego y no consigues tus objetivos, entonces debes analizar y empezar a plantearte pivotar dentro de lo que haces, como pueden ser tus servicios, infoproductos o productos propiamente dichos.Pivotas acciones en tu emprendimiento

¿Sabes entonces qué es pivotar en tu emprendimiento?

Es cuando modificas las acciones que realizas cotidianamente para ver si eso te da mejores resultados y logras tu objetivo. En pocas palabras pivotar es cambiar el rumbo pero con estrategia. Por ejemplo, si no consigues clientes, pues buscas alternativas como dar charlas, hacer podcast, vídeos para YouTube, etc.

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¿Cambias de rumbo sin estrategia?

La idea es cambiar de rumbo pero con sentido, es decir, con una estrategia clara de qué es lo que quieres hacer, cómo lo vas a hacer y qué necesitas para llevarlo a cabo.

La mentalidad, la actitud en ventas, la conducta son la punta de ese iceberg, pero debajo te encontrarás un montón de cosas como las horas de dedicación exclusiva al proyectó. Probablemente, si los gurús tienen familia, han tenido que dejarla de lado. Incluso habrá algún que otro divorcio dado que hay que invertir un montón de tiempo en el emprendimiento, y al invertir todo el tiempo en un sueño, pues obviamente las demás cosas u objetivos caen en declive. Te invito a que mantengas equilibrio en esas tres áreas o esas tres disciplinas:

  1. Tu emprendimiento
  2. Tu parte social
  3. Tu familia

Te aconsejo que no dejes de lado ninguna y, en cierta medida, equilibes las 3 a la vez. Si no sabes cómo lograrlo, en esta entrada te explico cómo puedes encontrar el equilibrio entre la familia y tu terapia.

Ten claro tu rumbo

Primero debemos ser conscientes de que habrá muchos fracasos en el camino antes de llegar a nuestro objetivo, pero todo depende de las circunstancias.

Por ejemplo, si algún gurú te dice que sin haber tenido ningún cliente puede que consigas ingresos de seis cifras, pues a mí me parece un vendehumos, porque, sinceramente, si nunca has conseguido ni siquiera un cliente, por mucha técnica o herramienta que utilices no conseguirás miles de ellos de un día para otro. Ahora, si me estás hablando que has invertido 10 000€, 20 000€ o 30 000€, pues es muy probable que, si lo haces con cabeza,tal vez sí vas a recibir ese retorno.

Además, debes ser conscientes del rumbo que estás cogiendo porque es probable que dejes en el camino tus valores e ideales.

cambias de rumbo constantemente en tu emprendimiento.

Hay 3 tipos de personas

Quizás tienes dudas si estás haciendo lo correcto o si tomas la decisión correcta. ¿Y por qué? Bueno, el ser humano es así, una de las cosas que nos produce pavor es esa toma de decisiones y pensar que a lo mejor nos estemos equivocando o que, si cambiamos de rumbo, quizás estemos haciendo lo incorrecto.

Existen 3 tipos de personas en el emprendimiento: los que no quieren cambiar, los que aparentan que cambian algo, pero no quieren cambiar y los que cambian y pivotan cuando se dan cuenta de su estrategia no funciona.

Cuando te centras en los errores en vez de en los aprendizajes o en los logros conseguidos, la tendencia natural de tu subconsciente es machacarte una y otra vez, y, como el efecto pigmalión, acabas centrándote el 99% de las veces en tus fracasos y muy pocas veces en lo que eres capaz de hacer.

Si te quedas a medias, nunca sabrás si funcionaría

El miedo: miedo a enfrentarse, miedo a hablar en público, miedo a transmitir una información y que las personas te juzguen son uno de los principales bloqueos que tenemos cotidianamente, y la causa por la que solemos tirar por la borda nuestro proyecto.

El miedo a que te cataloguen como una persona que no tiene conocimiento suficiente para emprender o para centrarse en lo que está transmitiendo es tan grande que te bloquea y paraliza, y es casi imposible que des un paso más al frente para vivir de lo que te apasiona.

Por eso cambias de rumbo cientos de veces, es decir, tienes cientos de ideas que llevas a cabo en la mente, pero a la hora de ejecutarlas es pavor lo que pasa por tu cabeza, con lo cual piensas «virgencita, que me quede como estoy».

Muchas de las veces cuando nos dicen que podemos conseguirlo, no somos conscientes de que los que nos lo dicen están en un escalón superior al nuestro y pueden delegar muchas tareas de su emprendimiento a maquetadores, personas que les llevan las redes sociales, diseñan los vídeos e incluso responden los correos.

¿Qué es lo que intento transmitir con todo esto?

Pues que cuando nosotros estamos emprendiendo, y más si tenemos el síndrome del impostor, nos enfocamos solo en los éxitos que tienen esas personas. Por eso te estoy desgranando toda esta información y te estoy diciendo que hay muchas cosas más por debajo. Muchos consiguen el éxito al cabo de tres, cuatro o cinco años, pero cuando conoces a alguien exitoso piensas que siempre le ha ido bien.

También quiero decirte que el 80% de los emprendedores fracasamos. Es así, es una estadística, y para mí la causa principal de este fracaso es la actitud. Es decir, para tener éxito necesitas resiliencia.

¿Qué es la resiliencia?

Pues es aguantar chaparrones a pesar de todo el curro que estás haciendo. Es muy probable que no recibas el feedback positivo que te hubiese encantado recibir o que no consigas el dinero que necesitas. Todo ello te mina tu autoestima cada día más y más y si no eres capaz de aguantar lo suficiente, nunca sabrás si funcionará o no lo que te propones hacer.

Puedes buscar caminos intermedios, cambiar tu rumbo, puedes compaginar tu proyecto con trabajar durante una época por cuenta ajena o, si te lo puedes permitir, a media jornada o ayudando y así obtener experiencia y conocimientos.

Pero lo más importante es la actitud, después la economía y, obviamente, la estrategia.

¿Te sientes identificado con este podcast y cambias de rumbo constantemente? Déjame tu comentario.

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