3 formas de afrontar un problema en tu emprendimiento

¿Últimamente tienes un dilema mental y no sabes cómo afrontar un problema en tu emprendimiento? ¿No sabes si dejar tu trabajo o dedicarte a tu sueño o tu proyecto no va tan bien cómo deseabas y estás pensando en tirar la toalla?

Me llamo David Muela y, si es la primera vez que entras en este blog, déjame decirte que ayudo a las personas que padecen el síndrome del impostor a que tengan el coraje o la valentía de luchar por sus sueños.

Para que tengas mayor claridad a la hora de tomar buenas decisiones frente a un problema existencial y para que no haya equívocos, primero tengo que explicarte qué significa la palabra problema.

¿Qué es un problema?

Para explicar más detalladamente qué es un problema, partiremos de la idea de que son situaciones o asuntos que están pendientes de solución. Si no tienen solución, entonces lo que te está ocurriendo es una realidad.

No es recomendable afrontar un problema huyendo de la situación

Por ejemplo, si tienes un sueño y te apetece emprender con él, puedes tener un problema económico para sacar suficiente dinero para arrancar. Si no tuvieras oportunidad de conseguir dicho dinero, estaríamos hablando de que tu realidad es la falta de recursos económicos.

¿Entiendes la diferencia?

3 formas de afrontar un problema

Quiero explicarte qué opciones o alternativas tienes frente a un conflicto o inconveniente que te pueda surgir desde un punto de vista cognitivo conductual (que es la corriente psicológica que impera en estos momentos en España).

Existen 3 formas para resolver un problema, de las cuales dos conllevan crecimiento personal y una puede generarte procrastinación, parálisis por análisis o incluso algún tipo de miedo irracional.

1. Huir de la situación

Cuando te pasa por la cabeza a la hora de tomar una decisión el no hacer nada, quiero decirte que es como si huyeras de la situación en la que estás.

Es decir, a la hora de afrontar un problema tienes varias alternativas que te pueden generar un mayor control subjetivo de la situación, pero si no haces nada, con este gesto, aparentemente sencillo y sin malicia, en realidad generas tu peor pesadilla.

Puedes elegir ordenar o reordenar tus ideas para que no tengas incongruencias mentalesdistanciarte del problema para buscar algún tipo de solución o buscar consejo, pero, si no haces nada, decides apartarte de tomar una decisión a tu problema mental.

Este tipo de conducta no te genera ningún tipo de crecimiento personal y nunca es una alternativa o camino de salida aconsejable desde la psicología actual (ya que aumenta el miedo en el futuro si te surge una situación parecida a la actual).

Un ejemplo de cómo afrontar un problema a pesar del resultado es mantener la calma, relativizar el problema (es decir, no pensar en plan catastrófico que la única solución es que se acabe el mundo) y pedir consejo a un mentor o contratar un coach, por ejemplo.

2. Tolerar el problema

Este es el camino del medio entre enfrentarse a un problema y huir de él, pero, a diferencia del anterior, sí aporta crecimiento personal. ¿Por qué?

Porque en la mayoría de los casos deberás cambiar creencias limitantes que tienes dentro de tus valores (lo más importante para ti) y que, de alguna forma, no te dejan vivir tal como te gustaría.

Es decir, imagina que estás pensando en tirar la toalla de tu emprendimiento porque te cuesta vender. Es más, tienes una creencia de que vender es engañar y para ti lo más importante es ser sincero en la vida.

Como puedes ver, aquí hay un problema: o cambias tu esquema mental de lo que es vender o cambias tu valor de sinceridad.

Dicho de otra forma, o buscas alternativas y piensas que hay vendedores que son sinceros y no venden sus productos a cualquier precio, o, si quieres seguir viviendo de tus sueños, tendrás que pensar que la sinceridad no es lo más importante en la vida.

Si aceptas una de estas opciones, entonces tendrás que tolerar que vender no es engañar o que la sinceridad es menos importante que llevar comida a tu casa. ¿Entiendes a qué se refiere el término tolerar?

Cualquiera de las dos opciones presentan un equilibrio mental o congruencia con lo que dices, piensas y haces, mientras que huir de la situación no (ya que imagino que tu sueño es más importante que huir de tu emprendimiento).

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3. Enfrentarse y buscar soluciones

Esta es la mejor alternativa para crecer y para ser congruente con tus valores: afrontar el problema mental que estás rumiando.

Afronta un problema con estrategia

Cómo primer paso te aconsejo que definas bien el problema que te acucia en estos momentos. Por ejemplo, «necesito 5000€ para subsistir otros 3 meses».

Después piensa en las alternativas que tienes para dicho problema. Por ejemplo, «paralizarme y estar irascible y con sentimiento de culpa por no hacer nada», «pedir un préstamo al banco evaluando el costo de oportunidad» o «cambiar mi actitud en ventas y poner toda la carne en el asador mostrando mis servicios».

Toda toma de decisiones tiene que tener como mínimo 3 opciones. ¿Por qué? Porque:

  • Una sola opción es una obligación; dos opciones es un dilema y al ser humano no le gustan los dilemas.
  • Si tienes más de tres opciones, tu mente está en modo buscar soluciones y no enfrascada en el problema.
  • Buscar como mínimo tres opciones te pone en modo guerrero y es probable que aceptes de buen grado la decisión que has tomado, porque las demás opciones te meten en papel de víctima.

Variables a tener en cuenta para la solución de problemas

Para solucionar un problema debes tener en cuenta una variable importantísima que evitará que pierdas el norte a la hora de tu decisión final.

Lo que quieres tú vs. lo que quieren los demás

Tienes que discernir entre lo que quieres tú y lo que quieren los demás. Es decir, muchas personas (por ejemplo, las que no son asertivas) anteponen las necesidades de los demás ante las suyas.

A la hora de tomar una decisión para afrontar un problema, esta variable es la primera que tienes que evaluar, porque, si no, podrás tener un segundo problema que es no ser como eres o la culpa de no haber dicho nada en el momento de tomar cartas en el asunto.

Si no eres asertivo, seguro que te ves reflejado en esto que te estoy diciendo, ¿verdad?

Otro punto importante es tener cuidado con lo valores que tienes porque pueden ser tus peores enemigos.

Valores principales a la hora de afrontar un problema

Imagina varios escenarios que te muestro a continuación:

Me han echado del trabajo y me siento fatal por ello

Piensas: «Me sentía importante cuando trabajaba porque tenía un estatus, además, traía dinero a casa porque el hombre es el que tiene que traer dinero a casa, pero, por otro lado, me sentía irascible e irritado ya que me trataban fatal e incluso he padecido mobbing».

¿Qué ocurre en esta situación?

Pues que tu valor principal es la seguridad de traer dinero a casa, después la necesidad de mantener el trabajo que tanto te ha costado conseguir y, por último, la injusticia que has sufrido. Además, puedes tener la necesidad (muy relegada) de sentirte realizado, pero, como te digo, es el último escalón de esta pirámide de valores.

Si te centras en tener estas creencias, es muy probable que caigas en una depresión debido a que no puedes controlar que te despidan, ni el maltrato psicológico por parte de los jefes, ni la injusticia que esto conlleva.

Lo ves todo negro, pero ¿qué pasaría si, en vez de poner el foco en esas dos variables (injusticia por el despido y la imposición de tener tu trabajo), te centraras en tu salud mental?

Probablemente buscarías ayuda de un terapeuta, coach o mentor para que te diera las herramientas necesarias para que puedas tolerar dichos cambios o enfrentarte a la situación.

Estoy emprendiendo

Piensas: «Estoy emprendiendo, pero no es tan bonito como lo pintan. Siento que estoy fracasando, a la familia no la veo ni en pintura y no tengo ninguna seguridad económica«.

¿Cómo crees que se torna esta situación?

Pues más de lo mismo. Probablemente tus valores principales sean la familia, la seguridad económica y el valor negativo el fracaso, así que vas cayendo en una espiral negativa que te va hundiendo más y más.

Tal vez, si de verdad tu sueño es emprender, deberías tolerar la situación, porque sabes que el éxito no se consigue de la noche a la mañana. Otra opción es modificar algo que estabas haciendo hasta ahora o pivotar.

¿Te has planteado que lo más importante, lo que debería estar arriba en la pirámide de tus valores, es tu salud mental? ¿Vas entendiendo el procedimiento?

Sin salud mental da igual la familia, el emprendimiento, el trabajo o la seguridad económica. Por eso, si sientes flaqueza y crees que lo necesitas, puedes contratar mis servicios, los de un mentor o un terapeuta.

Padezco el síndrome del impostor

Piensas: «Me da miedo mostrarme por lo que puedan decir de mí. Me siento un impostor y creo que no soy lo suficiente bueno para creerme un profesional. Tengo ideas, pero me bloqueo porque no tengo el coraje para continuar a pesar de mis miedos. Además, estoy frustrado con mi trabajo actual por lo que estoy irascible y siento que nadie me entiende».

Al afrontar un problema me siento un impostor

¿Qué valores estás poniendo en juego? Probablemente tu valor negativo sea el fracaso (ya que para ti es lo peor que te puede suceder) y por eso eres incapaz de tirar para adelante e ir a por tu objetivo.

Además, sientes otro valor negativo por encima de los demás que es que te sientes culpable por no tener el coraje suficiente e intentarlo como otros.

¿Cómo crees que afectaría todo esto a tu identidad? Es decir, si antepones tus valores negativos a los positivos, ¿no crees que esto te hará más chiquitito?

Los valores positivos actúan como un faro en tu vida, pero si te centras solo en tus miedos, te olvidas de lo positivo que puedes conseguir. No sé si me explico.

Pequeña reflexión para enfrentarte a un problema

Debes pensar en las consecuencias, independientemente del resultado, que vas a tener si no te enfrentas a tus miedos. Las consecuencias de no ser el actor principal de tu vida porque lo es el miedo. El miedo es el causante de tu desamparo, de tus decisiones, de tu no acción, de cómo afrontas los problemas y de los pensamientos y emociones que corren por tu mente.

Si has llegado hasta aquí, te invito a que te hagas esta reflexión: ¿cómo vas a ilusionarte de tu vida si te centras en no perder en vez de en lo que puedes ganar? ¿Has pensado qué pasaría si tu primer valor fuera tu salud mental?

Ya me contarás a qué conclusión has llegado.

¿Te ha gustado la entrada que te he escrito de cómo afrontar a un problema? Si es así, puedes ponerme un comentario.

También a través del formulario de contacto puedes solicitarme una sesión gratuita para evaluar tu problema o ayudarte a definir claramente tu objetivo.

Por último, te invito a unirte a mi grupo de Facebook Acción Vikinga en el que comparto herramientas y ejercicios para ayudarte con el síndrome del impostor.

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