Cómo encontrar el equilibrio personal entre la familia y tu terapia

En esta entrada quiero enseñarte cómo encontrar el equilibrio personal entre la familia y tu terapia, aunque también puede valer para cada persona que siente la necesidad de invertir muchas horas en su trabajo.

¿Has tenido últimamente la sensación de que no puedes con todo a la vez?

Además, sientes la presión por todos esos síntomas que te generan tu síndrome del impostor, y a esto hay que sumarle el duro trabajo de estudiar y trabajar, que suele ser la situación más difícil cuando quieres salir de un puesto en el que no te sientes nada realizado, como es el actual.

Cuando eres joven, está claro que puedes con eso y con mucho más, pero tú y yo sabemos que tenemos una edad en la que parece que el tiempo se va como arena entre los dedos, y tienes la sensación de que pierdes el poco tiempo que te queda libre del día. ¿Verdad que es así?

Ya hemos madurado más o menos, je, je, je (aunque en mi caso me siguen gustando los videojuegos y las películas de friki) y en nuestra vida han entrado algunas variables que antes no teníamos (como es tener pareja, hijos, casa propia y la megahipoteca en versión platinum).

Esto conlleva algunas responsabilidades que antes no teníamos, como puede ser el pensar en tu proyecto, pero en versión dual.

¿Qué quiero decir con esto?

Pues que supongo que estarás conmigo si te digo que no hay muchos proyectos que funcionen a largo plazo si no se tiene en cuenta a la otra persona que convive con nosotros; por mucho que nos duela, tiene que ser un deporte de equipo.

Por eso, usando un poquito de humor, quiero transmitirte todo lo necesario para que alcances el equilibrio personal entre la familia y tu terapia.

Antes de empezar tengo que explicarte algunos conceptos de psicología y coaching catalogados como ladrones del tiempo, para que utilices las horas más eficientemente y de calidad, tanto para la familia como para tus proyectos personales.

Recomendaciones para tener equilibrio entre familia y tu profesión

En este apartado te mostraré una serie de ideas o conceptos que te servirán para compatibilizar tu proyecto con la familia, y espero que te sirvan en tu día a día.

1. Habla con los familiares

Una cosa es tener un sueño y tenerlo ahí como idea, y otra muy distinta es embarcarte en un proyecto personal en el que puede que pongas en juego tus recursos económicos y emocionales (me refiero a los estados emocionales que vas a sentir cuando emprendas tu terapia o coaching).

Por eso te invito a contar y mostrar tu punto de vista a tus familiares, para que sean capaces de entender y espero que respetar lo que quizás estás padeciendo y tus altibajos emocionales del emprendimiento.

Muestra tus sueños a tus familiares para tener un equilibrio personal

Conozco algunos casos en los que la familia está machacando a la persona para obligarla a buscar otra profesión porque no trabaja de lo que ellos quieren que trabaje o, según ellos, no gana lo suficiente (aquí también entra el reproche: “necesitas invertir muchísimo tiempo en tu proyecto”).

Si es tu pasión y los demás no lo ven como tal, sé asertivo (escucha el audio o lee esta entrada que te dejo en el enlace anterior) y exprésate para que los demás sean conscientes de que no te van a hacer cambiar de parecer.

2. Pon límites a cada tarea

Debes tener un plan de acción en el que sepas, entre otras cosas, cómo, cuándo, de qué manera, quién lo va a hacer y qué herramientas necesitas para llevar a cabo tu proyecto y así tener mucho más equilibrio entre tu vida laboral y personal.

Es decir, quiero que te hagas un cronograma. ¿Cómo?

Sencillo, crea en un Excel o Word una tabla con los días de la semana y con las horas de tus actividades a lo largo del día y tus horas libres.

Además, si trabajas por cuenta ajena, también pon las horas que trabajas y las horas que inviertes en el viaje. Pon las horas que inviertes en las labores domésticas, el tiempo que le dedicas a tu familia y por último (pero no menos importante) el tiempo que le dedicas a tu actividad emprendedora.

Intenta intercalar varias actividades, para que si una se cae no te destroce toda la tarde. Por ejemplo, por la mañana puedes dedicar 2-4 horas a hacer prácticas de coaching o de terapeuta y después de comer limpiar el servicio, hacer la compra, recoger a los niños, hacer la comida o cena, etc. Así da igual si algo se cae porque podrás cambiarlo por una actividad de otro día que ocupe el mismo tiempo.

Usa time blocking

La idea es hacer bloques de trabajo (time blockling) de entre una y media y 2 horas. Así crearás algo parecido a cajas de tiempo para meter ahí lo que necesites (estudio, prácticas, labores domésticas, familia, etc.).

De esta forma empiezas a trabajar con disciplina, pero lo más importante es que no te culpes ni te frustres si no puedes realizar alguna actividad. Simplemente acéptalo y no pierdas el tiempo en lamentarte.

3. Planifica tu tiempo de ocio

Otro punto importante para poder conseguir estabilidad personal entre todas tus áreas es concretar el tiempo de ocio y espacios llamémoslos sociales.

A ver, las redes sociales están muy bien, nos reímos mucho con algunos chistes (ahora mismo estaba viendo yo uno de frikis que decía: “No soy feo, Dios me retó a conquistar mujeres en modo legendario”, je, je, je), te avisan del cumpleaños de algún familiar o conocido, o te enteras de que tu equipo está ganando.

Planifica tu tiempo para tener equilibrio personal

 

Lo entiendo, pero entiende tú que el tiempo es muy limitado y no me puedes negar que algunas veces, sin quererlo,  pierdes la mitad de la tarde viendo artículos, vídeos y fotos graciosas sin hacer nada productivo.

Para que esto no pase, te aconsejo que te marques dos espacios de descanso a lo largo del día (por ejemplo, desde las 14:00 hasta las 15:00 y por la tarde-noche sobre las 21:00). Así puedes dedicar el tiempo a las cosas que no son importantes sin sentirte culpable.

Cuando trabajes, apaga tu móvil. A ver, si lo necesitas, déjalo encendido para que puedas recibir llamadas, pero por lo menos desconecta los datos.

4. Aprende a delegar

Este consejo te ayudará a conseguir el equilibrio entre lo personal y profesional y, además, llevar las tareas cotidianas de una manera mucho más tranquila, sin tanto estrés ni discusiones familiares o de pareja.

Todos sabemos que, aunque no debería ser así, la gran mayoría de las veces las mujeres, además de tener que cargar con la jornada laboral, al llegar a casa se ocupan de las labores domésticas.

En este post no voy a indagar en las causas de por qué se da este hecho o por qué no, así que voy a ir al grano.

Estereotipos domésticos

Creo que estos estereotipos van cambiando (aunque a mi parecer la cosa va muy despacio), pero todavía las mujeres, además de desarrollarse laboralmente, no terminan de desprenderse o de compartir dichas funciones en el hogar con la pareja.

Por eso, si eres mujer, te invito a que aprendáis a delegar estas labores, como si fueras una directiva de una compañía. Y si eres hombre, entiende por una vez que las cargas de trabajo del hogar deben distribuirse de forma equitativa.

Para empezar puedes dividir las tareas como si fueran objetivos.

Es decir, divide cada tarea en tiempo y repártela equitativamente.

Inténtalo y si esto no funciona, porque quizás eres una persona que te gusta supervisarlo todo, te presento la matriz de prioridades (está sacada del contexto laboral, pero es perfectamente válida para otros ámbitos).

Matriz de prioridades

 

Todas las tareas se dividen en 2 variables: importantes y urgentes.

Matriz de prioridades para encontrar el equilibrio personal

Importantes son aquellas cosas que no se pueden dejar de hacer, pero no es necesario hacerlas enseguida. Por ejemplo, hacer la compra; es muy probable que se tenga que hacer en breve, pero si todavía tienes algo en la nevera, puedes preparar la comida que sea.

Por otro lado, urgentes serían todas aquellas cosas que se tienen que hacer lo antes posible. Por ejemplo, una reunión de la comunidad de vecinos puede ser urgente, porque lo mismo es esta tarde, sin embargo, no es importante, ya que es muy probable que sea una reunión ordinaria.

¿Qué se hace entonces? Como se ve en el la tabla, lo importante y urgente lo haces tú de forma diligente y lo no urgente pero importante lo anotas en una lista para futuras cosas que se tienen que hacer (en el futuro se verá quién lo hace).

Lo no importante pero urgente (eso ponlo en negrita), debes delegarlo sí o sí (son tareas como sacar la basura, hacer la compra, hablar con profesores, limpiar el baño, etc.).

Y por último, como ves, lo que tiene menos relevancia y no pasa nada si no se hace es lo que no es ni urgente ni relevante (Facebook, tomar algo, Netflix, etc.).

Espero que ahora tengas un poco más claro qué hacer cuando tengas que repartir el trabajo doméstico.

Conclusiones

  • Para sentirte respaldado debes ir a por tus sueños apoyado por tus amores primarios (padres, mujer, hijos).
  • Debes ser consciente del tiempo real que tienes para todas las tareas y para tu proyecto.
  • Intenta organizar tus tareas en time blocking para ejecutarlas en paquetes de tiempo y si una se cae, mete otra en su lugar.
  • Reparte las labores domésticas de forma equitativa.
  • Sé consciente de los tipos de acciones que hay y piensa cuál puedes delegar.
  • Haz un cronograma y un plan de acción que te lleve a la meta de vivir de lo que te apasiona.

¿Qué tal compatibilizas tu vida laboral con la familia? ¿Has hallado el equilibrio personal entre familia y tu proyecto de vida? Dame tu opinión en los comentarios.

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