Costo de oportunidad: la llave del éxito de tu proyecto

¿Has tenido la sensación alguna vez de que la decisión que has tomado en tu proyecto quizás no sea la correcta? ¿Que con otras alternativas sacarías más beneficio o mejores resultados? A este concepto se le acuña con el nombre de costo de oportunidad.

Muchas veces elucubramos, pensamos, ensoñamos o imaginamos cientos de alternativas de qué podríamos hacer para vivir de lo que nos apasiona, como es el caso de terapias alternativas o del coaching personal.

La realidad, si padeces el síndrome del impostor, es que vives en un bucle de formación en el que una y otra vez no paras de hacer cursos para hacer que haces, y sentir que creces como profesional y dentro del ámbito personal.

¿Sabes qué es eso? Pues la forma más directa para minar y destruir tu autoestima debido a que nunca te das la posibilidad de vivir de dicha profesión.

Déjame contarte un poco más sobre cómo tomamos las decisiones y qué alternativas u oportunidades barajamos.

Qué es el costo de oportunidad

Costo de oportunidad es el término que se emplea cuando renunciamos a las demás alternativas, cuando tomamos una decisión u opción para nuestro proyecto dentro de emprendimiento.

Coste de oportunidad son barajar las demás posibilidades

¿Qué quieres decir, David, con este concepto?

Que a la gente le cuesta mucho tomar una buena decisión por miedo a las consecuencias o gastos que le va a acarrear si acepta una de las alternativas. Por eso de forma inconsciente (que no consciente) toma la opción de no tomar ninguna decisión.

Conoce los 3 miedos por lo que los emprendedores no consiguen su objetivo.


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Parece muy enrevesado este procedimiento, pero es que, en realidad, es lo que hacemos todos los días por miedo a fracasar.

La no acción en realidad es una decisión de no actuar. Por eso procrastinamos, tenemos parálisis por análisis y sufrimos las consecuencias, por ejemplo, de vivir en un trabajo de mierda en vez de luchar por nuestros sueños.

¿A qué no me equivoco mucho con lo que te está ocurriendo?

Déjame contarte un pequeño bache que estoy pasando. Hace dos días mi gato Pikus ha fallecido por un trombo en una de las arterias femorales.

Me siento… pues te puedes imaginar cómo me siento, después de 14 años junto a mí. Pase por donde pase en mi casa, todos siempre me recuerda a él.

Elección y coste de oportunidad

El problema que quiero ilustrarte a través de esta pequeña historia de mi vida es la elección y coste de oportunidad de tener un gato o mascota en tu vida.

Si te centras en los beneficios o resultados que puedes conseguir con tener un gato, es prácticamente nulo, ya que lo máximo que me puede traer son ratones que encontraría si viviera en una casa baja (que no es el caso).

Como ves en este ejemplo, si elijes no tener ninguna mascota, el beneficio es grandísimo, ya que la decisión de tenerla tiene pérdidas como es gastar dinero en comida, arenera y arena, premios, veterinario y juguetes que compres por el camino.

¿Cómo se puede tomar una decisión basándote única y exclusivamente en el costo de oportunidad? ¿Verdad que sería de ingenuo e incluso la vida sería muy triste si solo no basáramos en este concepto?

Te traigo mi ejemplo personal para contarte que los momentos y experiencias que he sentido junto a mi gato en estos 14 años no se pueden equiparar a todo el dinero del mundo.

Pikus no se puede comparar con el coste de portunidad

¿Entiendes que el aprendizaje tácito (es decir, la sensación que no se puede transmitir, como es, por ejemplo, la sensación de montar en bici), las emociones, sentimientos o experiencias no se tienen en cuenta cuando piensas en el coste de oportunidad?

No te centres solo en la toma de decisiones racionales 

Con mi ejemplo personal te intento transmitir que en la vida no solo importa el dinero, los beneficios o el producir. Para mí, y para muchos investigadores, la felicidad viene de las experiencias que vivimos y más aún si lo hacemos con gente con la que nos apetece vivenciarlas.

Pienso que hay dos variables que tienes que tener en cuenta en tu emprendimiento y son las que te augurarán una sostenibilidad de tu proyecto.

Son el crecimiento personal y el crecimiento profesional. Puedes crecer a través del coaching, las tomas de decisiones, las habilidades dentro de tu ámbito profesional y el disfrute del camino que estás recorriendo.

Sin estas dos variables es casi imposible que tu proyecto sea ecológico. Si quieres saber más sobre este tema, puedes encontrar más información en el libro El juego interior del trabajo de W. Thimothy Gallwey, pichando en el enlace que te he dejado.

No te centres en el coste de oportunidad en el presente

Además de lo que te he contando antes con mi experiencia personal, quiero explicarte otro concepto que tienes que tener claro. Me refiero a tener la capacidad de separar el corto plazo del medio y largo plazo.

Esto que te estoy contando te puede parecer una tontería, sin embargo, tiene más importancia de lo que piensas.

Simplificando bastante, el ser humano se mueve a través de dos energías bien diferenciadas. Por un lado repite más a menudo lo que le produce placer y, por otro, rechaza o rehuye de lo que le produce dolor o aversión.

Toma buenas decisiones teniendo presente el coste de oportunidad

Si quieres saber un poco más de este tema, puedes leer qué dice al respecto el mayor gurú del desarrollo personal que se ha conocido hasta ahora, Tony Robbins (para ir a la entrada, pincha el enlace).

Cuando nos centramos en el presente, y encima llevamos poco tiempo con nuestro proyecto o todavía ni hemos arrancado, surge un pequeño problema. Y es que, si piensas que no eres suficiente y además te frenan tus creencias limitantes (si quieres saber más de este tema, puedes leer este libro con el mismo nombre Creencias limitantes), eres víctima de la energía por la que rechazas lo que te produce dolor.

Me refiero a que probablemente vas a sentir aversión por tu proyecto, por lo que poquito a poco vas a ir poniéndote excusas tipo «Si es que ya soy demasiado mayor para emprender» o «De internet solo viven unos pocos».

¿Cuál es el coste de vivir en tu actual trabajo?  

Si, para responder a esta pregunta, te centras en el corto plazo, te va a ocurrir lo mismo que a las personas que fuman: no son conscientes de que el tabaco mata porque el daño llega 20 años después.

Sin embargo, ¿cuál es el coste que tienen los fumadores que ven mermándose su aguante físico poco a poco?

¿Te has parado a pensar que lo mismo te ocurre a ti en tu actual trabajo, por centrarte solo en el costo de oportunidad a corto plazo y por miedo a no conseguirlo o perder tiempo y dinero?

¿Qué te ocurrirá en el día a día laboral por no tomar acción? Pues te lo comento muy brevemente.

La no acción en realidad es una decisión

La no acción en realidad es una decisión, que tomas probablemente, como te estoy comentando en toda la entrada, por medición del coste de oportunidades de tu proyecto o futuro laboral.

Sin embargo, si estás quemado en el trabajo es muy probable que padezcas el síndrome de burnout, estrés, ansiedad, dolencias somáticas e incluso apatía o frustración en las demás áreas de tu vida.

Por eso, lo que te quiero transmitir es que no te centres en objetivos de a corto plazo porque a medio y a largo plazo, por no tomar buenas decisiones, puedes sentir todos estos síntomas o enfermedades.

No todo es ser feliz a corto plazo

¿Verdad que ya no es tan alentador vivir en el aquí y en el ahora?

Para mí, está muy bien tomar decisiones pensando en el costo de oportunidad, ya que puedes barajar las alternativas más favorables para tu propósito de vida. Sin embargo, creo que siempre hay que tener más en cuenta los beneficios a medio y a largo plazo que los que consigas a corto plazo.

Un ejemplo de esto es cuando nos dicen que debemos tomar mucho más Omega 3 que el Omega 6 (en proporciones de casi 4 a 1) y, sin embargo, invertimos estas proporciones hinchándonos a patatas fritas porque nos encantan.

¿Qué ocurre después? Pues que tenemos el colesterol y los triglicéridos por las nubes.

Si esto te ocurre, mi recomendación es empieces a cuidar tu dieta y que te compres unos comprimidos de extracción natural de Omega 3, 6 y 9 que revierten los datos anteriores (por si te interesa, te dejo el enlace de las cápsulas que tomo yo MoriVeda aceite de krill NKO)

Yo llevo casi un año con mentalidad vegana, aunque algunas veces me salto esa filosofía y caigo en las garras de los carnívoros cuando tomo unas cervezas y claudico con el pincho que me ponen, je, je, je.

No se puede medir el propósito de vida

Por mucho que me digas, no se puede pensar en elecciones y coste de oportunidad cuando lo que se está barajando es vivir de lo que te apasiona.

Por eso necesitas tener claro cuál es tu objetivo en la vida, cuál es tu propósito, cuáles son tus valores, cuáles son tus habilidades y con qué te sientes cómodo trabajando y disfrutando el tiempo que te quede de vida.

Una vez que lo tengas claro, puedes lanzar una startup, una empresa mediana o grande, pero, si lo que quieres es vivir de tus sueños, entonces no pienses en alternativas de beneficios ni leches en vinagre.

Piensa que no tienes alternativas, es decir, empieza cada día realizando una tarea que es importante para ti, para cumplir tu objetivo, y luego ocúpate de todo lo demás que, aunque parezca urgentísimo, en realidad no es para tanto.

Conclusiones de costo de oportunidad

  • Hay que ser consciente de las alternativas que tengamos y evaluar los costes y beneficios que tiene cada una.
  • Tienes que tener en cuenta no solo el producir, el tema económico o los beneficios, sino también el aprendizaje tácito o las experiencias que vas a vivir.
  • No te centres en tu proyecto a corto plazo, sino evalúa lo que puedes conseguir a medio y a largo plazo.
  • A la hora de pensar en el coste de oportunidades ten cuidado con tus creencias limitantes porque muchas veces es el miedo el que habla por ti.
  • Para que tu proyecto sea ecológico y dure en el tiempo céntrate más en disfrutar y crecer que en los beneficios.
  • Recuerda que la no acción en realidad es una decisión tomada probablemente desde el miedo a fracasar más que desde centrarte en el éxito de tu propósito de vida.
  • No pienses ni en costo ni en coste de oportunidad cuando se trata de tu propósito de vida porque puede que las alternativas más beneficiosas no te ayuden a autorrealizarte; y eso no tiene precio.

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