Efecto pigmalión: Lo que imaginas o piensas en tu proyecto acabas creando

¿No me digas que nunca te ha pasado que pensabas que algo iba a ocurrirte y, como si de alguna forma pudiéramos tejer nuestro destino, al final se convirtió en realidad, para mal, claro? De eso trata esta entrada: del efecto pigmalión.

Si tu sueño es emprender, pero crees que tienes muchos miedos que te bloquean y te hacen procrastinar, entonces es necesario que leas esta entrada para ser consciente de dónde casi seguro está tu problema.

Si crees que no puedes conseguir los objetivos que tienes en mente o tu propósito de vida, entonces vas a hacer todo lo posible por enfocarte en las cosas que te alejan de lo que quieres en vez de enfocarte en las que te aproximan.

si crees que no puedes, no conseguirás tu objetivo

Imagina que tienes una creencia limitante de que todo lo que empiezas no lo acabas o que no se te da bien la informática. Tu cabeza entonces se centrará en las evidencias que te demuestren estas creencias porque, si no, tendrás una disonancia cognitiva.

Antes de contarte todo lo que sé del efecto pigmalión, quiero explicarte de dónde surge este concepto.

De dónde surge el efecto pigmalión

Surge de la obra La metamorfosis de Ovidio que narra la historia del rey de Chipre que se llamaba Pigmalión.

Esta obra relata como el rey, cansado de buscar una reina que fuera lo suficientemente hermosa y perfecta, crea una estatua que llama Galatea y se enamora de ella.

La diosa Afrodita, al ver cuánto el rey amaba a la escultura, mientras el rey está durmiendo transforma la escultura en una persona de carne y hueso para que puedan reinar juntos.

Así fue como el rey, que ansiaba con tanto amor una estatua por su hermosura, consiguió que la diosa Afrodita le concediera su mayor deseo.

Como ves, aquí la historia acaba muy bien para el rey, porque su deseo era una creencia potenciadora. Pero, ¿qué hubiese pasado si, por ejemplo, se creyese feo y que nadie le fuera a amar en toda su vida?

Probablemente se hubiese comportado de diferente forma, aunque fuera un rey y pudiera hacer lo que le viniese en gana.

Qué quiere decir el efecto pigmalión o profecía autocumplida

El efecto pigmalión o profecía autocumplida puedes entenderlo como todo lo que deseas y piensas que puede acabar cumpliéndose para bien o para mal.

Te voy a contar una pequeña historia personal que ilustra de forma muy clara cómo funciona este efecto.

Sentí el efecto pigmalión en mí

Un día estaba jugando con un compañero de trabajo al frontón y una de las veces tiré demasiado fuerte la pelota por lo que se salió del campo y se cayó detrás de la pared frontal.

Como no íbamos sobrados de pelotas, fui a buscarla calculando por dónde podría encontrarla.

Cuando llevaba un tiempo buscándola, por fin la vi entre unos matorrales. Para recogerla tenía que subirme a una especie de plataforma porque se había quedado enganchada allí.

Por fin podía rescatarla y estaba superorgulloso ya que había tardado relativamente poco desde que empecé a buscarla (aunque bien pensado también podía tratarse de una pelota de otra persona que la había tirado con la misma fuerza que yo, je, je, je).

Más información
Supera tus barreras mentales para conseguir el negocio de tu vida- Miedos, bloqueos, procrastinación, parálisis por análisis, desmotivación o falta de claridad en tu objetivo:

Donde va el enfoque va la energía

Fruto del júbilo que sentía en ese momento por haber tardado cero coma en encontrar la pelota, no me había dado cuenta de que subir a recogerla era mucho más fácil que bajar.

Durante unos segundos se me pasó por la cabeza que vi en el suelo una botella de plástico de dos litros vacía y que esperaba no darme con ella porque podría lesionarme al pisarla.

¿Sabes lo que pensé en esos dos o tres segundos? Pues vi gráficamente cómo me iba a hacer un esguince de grado 3 en el momento que saltara desde dicha plataforma al suelo.

Pensé en saltar más para no toparme con ella y así no tener ningún problema.

Designios del destino, o qué sé yo qué fue, pero mi pie fue a parar justo en medio de la botella que había intentado esquivar.

¿Qué quiero decirte con esta pequeña anécdota? Pues que cada vez tengo más claro en la vida que donde ponemos nuestro foco va nuestra energía.

Si tú piensas que la gente es mala, toda tu energía mental se centrará en que te enfoques de forma consciente en la gente mala que tienes a tu alrededor. Por otro lado, si te enfocas en que sí o sí vas a conseguir tu objetivo, tienes muchas más papeletas de éxito que si no lo haces.

¿Por qué? Porque en el primer ejemplo te centras en los problemas que tienes (la gente mala) y en el segundo siempre te vas a enfocar en lo que puedes hacer para mejorar (las soluciones).

Lo que piensas lo creas

No hace falta que te diga que me hice uno de los peores esguinces que he tenido en mi vida. No sé qué pasó, no puedo entender cómo pudo ser posible cuando lo que yo intentaba era esquivar la botella.

Lo que crees, creas efecto pigmalión

Parece que, como en el cuento sufí que te dejo a continuación, hice todo lo posible por alejarme de mi destino, pero no era consciente de que, en realidad, me lanzaba a sus brazos.

Cuento sufí

Vivía en Bagdad un comerciante llamado Zaguir. Hombre culto y juicioso, tenía un joven sirviente, Ahmed, a quien apreciaba mucho. Un día, mientras Ahmed paseaba por el mercado de tenderete en tenderete, se encontró con la Muerte que le miraba con una mueca extraña. Asustado, echó a correr y no se detuvo hasta llegar a casa. Una vez allí le contó a su señor lo ocurrido y le pidió un caballo diciendo que se iría a Samarra, donde tenía unos parientes, para de ese modo escapar de la Muerte. Zaguir no tuvo inconveniente en prestarle el caballo más veloz de su cuadra, y se despidió diciéndole que si forzaba un poco la montura podría llegar a Samarra esa misma noche. Cuando Ahmed se hubo marchado, Zaguir se dirigió al mercado y al poco rato encontró a la Muerte paseando por los bazares.

—¿Por qué has asustado a mi sirviente? —preguntó a la Muerte—. Tarde o temprano te lo vas a llevar, déjalo tranquilo mientras tanto.
—No era mi intención asustarlo —se excusó ella—, pero no pude ocultar la sorpresa que me causó verlo aquí, pues esta noche tengo una cita con él en Samarra.

El subconsciente no diferencia entre realidad o imaginación

Es posible que mi subcosnsciente no diferenciara entre lo que yo imaginé y lo que quería hacer de verdad. El caso es que en ese momento aprendí qué es el efecto pigmalión.

«Pienses lo que pienses tu cabeza va a crear tu realidad para bien o para mal. Da igual si lo deseas o no«; es lo que aprendí de Sergio Fernández y no puedo estar más de acuerdo con ello.

Si aceptas el error como desarrollo personal en tu proyecto en vez de como una derrota, el efecto pigmalión te ayudará como pensamiento potenciador en tu reto u objetivo final.

Si no lo aceptas de esta manera, el efecto pigmalión te generará un bucle de pensamientos limitantes y perderás el foco de tu objetivo final e incluso puede que no consigas tu sueño de vivir de lo que te apasiona.

¿Te ha gustado esta entrada sobre el efecto pigmalión y de por qué debes aceptar el error? Déjame tu comentario a continuación.

Más información
Supera tus barreras mentales para conseguir el negocio de tu vida- Miedos, bloqueos, procrastinación, parálisis por análisis, desmotivación o falta de claridad en tu objetivo:

Deja un comentario

David Muela Regidor (aquí el presente) solicita tu consentimiento para moderar los comentarios. Los datos no se cederán a terceros salvo en los casos en que exista una obligación legal. En todo caso, los datos que nos facilitas están ubicados en servidores cuya sede se encuentra dentro del territorio de la UE o gestionados por Encargados de Tratamiento acogidos al acuerdo “Privacy Shield”. Visita la política de privacidad para consultar cómo ejercer los derechos de acceso, rectificación o supresión de datos, entre otros.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.