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5 claves para aprender a tomar decisiones

¿Tienes la sensación de que en el papel tienes claro lo que quieres hacer con tu vida, pero a la hora de ejecutar te atascas debido a tus indecisiones o miedos? Con esta entrada quiero explicarte 5 claves que son para mí importantísimas a la hora de tomar decisiones.

**Si tienes poco tiempo para leer el post (aunque te lo aconsejo, je, je,je), puedes escuchar el podcast que te dejo a continuación:**

Llevas, como yo, un montón de años formándote con uno u otro curso, pero a la hora de la verdad cada vez que te tienes que enfrentar a la triste realidad de buscar tu primer cliente sientes como se te seca la saliva de toda la boca, no puedes ni respirar y se te nublan los pensamientos que tenías.

¿A qué no me equivoco mucho? A mí me pasaba mucho.

Tener que tomar decisiones concernientes a dar el paso como coach lo veía tan lejano como acabar el siguiente curso que me estaba imaginando (por lo menos esto me aliviaba bastante tiempo hasta que lo acabara).

Me he tirado casi 11 años con la carrera, el máster que dejé a la mitad y con los cursos de Reiki, 2 de coaching que tengo en mi currículum.

Incluso llegué a ser ponente en un taller sobre el mundo del blog. Cualquier excusa era perfecta para no enfrentarme a tomar decisiones de mis sueños.

¿Cuál era la causa? La que seguro que te pasa a ti: no creerme suficiente o, peor aún, el miedo a equivocarme.

Tienes miedo a equivocarte

Si te has formando como terapeuta de cualquier especialidad, seguro que entiendes lo que te estoy transmitiendo con estas palabras. Por eso déjame explicarte cuáles son los 5 puntos o claves que yo he utilizado para ir creciendo cada vez más y más y no dejarme embargar por la parálisis por análisis.

5 claves para aprender a tomar decisiones acertadas 

En la medida de lo posible, y siempre que tengo que tomar decisiones importantes para mi vida (como es, por ejemplo, seguir creciendo como coach), utilizo estos 5 criterios para no pensar o, mejor dicho, dejarme manipular por las emociones del momento y luego, lo peor de todo, racionalizar la alternativa que he elegido aunque no sea la correcta.

Quiero dejarte claro lo que he aprendido con el tiempo al enfrentarme a este problema. El error forma parte del aprendizaje que te llevará al éxito.

1. Pregúntate qué emoción estás sintiendo

Cuando tomamos una decisión con un tipo de emoción como la frustración, la ira, la tristeza o el miedo, ¿cuál crees que va a ser la decisión que vas a tomar?

Te haces una idea, como yo, que no creo que sea la correcta que tienes que tomar.

Cuando tienes que enfrentarte a la decisión más importante, como saber si estás preparado para ejercer como terapeuta de cualquier especialidad como homeópata, osteópata, acupuntor, psicólogo o masajista, sientes una responsabilidad muy grande con el paciente que crees que te va a llegar.

Tomar decisiones sin conflictos internos

Tus pensamientos fluyen con todo tipo de creencias limitantes o conflictos internos, como se describen en el coaching, pero ¿cómo crees que se han formado todos los demás? Pues ya te digo que igual que tú.

Lo que pasa es que debido a la parálisis de hacerlo todo perfecto, tener una baja autoestima, sentir que no has conseguido nada en la vida y escuchar al crítico interno que llevas dentro no es la mejor opción para tomar decisiones.

Todo el mundo que conozco ha pasado por este mismo infierno que te estoy explicando porque todo el mundo tenemos valores y nos sentimos en la necesidad de no hacer daño a las personas que pasan por nuestras manos.

Eso lo tienes que tener en cuenta siempre. Sin embargo, tienes que implementar una creencia potenciadora a todo este argumento:
Todos tenemos derecho a aprender y hasta el gurú más importante de tu especialidad alguna vez empezó y se tuvo que enfrentar al miedo de no ser suficiente o no dar la talla.

Con esta creencia, una buena emoción que te empodere y siendo consciente de que seguro que siempre algo ayudarás a la persona que venga a tu consulta podrás arrancar con mayor seguridad.

2. ¿La decisión que tienes que tomar es urgente, importante o impulsiva?

Tienes que diferenciar entre estos tres tipos de decisiones:

Urgentes

La urgente, como su nombre indica, sí o sí te tienes que hacer cargo de ella. Es decir, tomar decisiones no tiene cabida. Ejecutas y punto por lo que no hay que darle muchas vueltas.

Un ejemplo de este tipo de decisiones es cuando se te rompe una tubería y no tienes más opciones que hacerte cargo de la situación, entonces llamar a un fontanero u otro en realidad no influye mucho en la decisión final.

Importantes

Tenemos el segundo tipo de decisiones que son las importantes. Aquí es dónde tienes que darlo todo.

Este tipo de decisiones es de las que sabes que son necesarias para ti para crecer como empresario, como crecimiento personal o con la pareja.

En estas decisiones tienes que darlo todo ya que a priori no parece que sean necesarias de gestionar en el momento, sin embargo, son las que más te harán crecer en el ámbito en el que te las estés planteando.

Tienes miedo a equivocarte. Sigue leyendo esta entrada en www.cambiaturumbo.com sobre tomar decisiones.

Te puedo dar bastantes ejemplos, como si tener hijos o no en la vida, cambiarte de trabajo, emprender en lo que siempre has soñado o dar esas clases de inglés, que odio, pero que sé que son tan necesarias en mi vida.

Impulsivas

Cuando tengas que tomar decisiones y no estén en ninguno de los dos puntos anteriores, entonces deshazte de ellas.

¿Por qué? Porque si no es necesaria, ni urgente la decisión que tienes que tomar, no vas a avanzar, ni crecer, ni siquiera ser más feliz a medio o largo plazo y supongo que tienes mejores cosas en las que pensar. ¿Me equivoco?

Un ejemplo de este punto sería comprarte el último grito en móviles que han sacado al mercado o qué calcetines ponerte para ir a correr.

3. El objetivo que quieres conseguir

Aquí tienes que mojarte de verdad. Si un objetivo, por ponerte un ejemplo, es vivir de lo que te apasiona o por lo menos de lo que te has preparado estos últimos años, entonces tienes un objetivo claro.

Otra cosa es que te dé muchísimo miedo a no ser suficiente o al fracaso y te pongas cientos y cientos de excusas como “es que tengo una hipoteca que pagar”, porque, claro, los demás no la tenemos, je, je, je.

Sin embargo, si no tienes un objetivo muy claro de qué quieres, decidir es más complicado a la hora de tomar decisiones y no arrepentirte después de la opción que has elegido.

Ten claro tu objetivo para decidir

¿Por qué me dices eso, David?

Porque “si no sabes a qué puerto tienes que dirigirte, nuca sabrás qué viento es favorable“. Así de sencillo y práctico (por cierto, si te gusta esta frase tengo unas cuantas más en el enlace de frases motivadoras).

Este punto es de los más importantes para mí y conviene tenerlo muy presente en nuestra vida para tomar decisiones acertadas.

4. ¿Cuánta responsabilidad tienes?

En este punto quiero que te mojes tú. ¿La decisión que tienes que tomar cuán de responsable te sientes de ella?

Me refiero, ¿te la imponen? ¿Te la impones tú y luego echarás la culpa a los demás? ¿Quieres tomar la decisión y de verdad te comprometes tú al 100% del resultado?

Es importante saber que para tomar decisiones por uno mismo es necesario responsabilizarse de la decisión que se ha tomado y, a ser posible, incluso que te pongas nota del 1 al 10.

Todas las personas que son conscientes tanto de sus éxitos como de sus fracasos tienen una mejor calidad de vida.

¿Por qué? Porque tienen mayor bienestar subjetivo debido a que sienten que son los responsables y partícipes de sus decisiones. Vamos, que se creen amos y señores de lo que ellos creen que deben hacer y no que se lo imponen de fuera.

Un ejemplo de eludir esta responsabilidad es cuando la gente dice que es “porque me lo ha dicho mi mujer”, ja, ja, ja, ja.

5. ¿Creces con la decisión que has tomado?

A la hora de tomar decisiones para tener una vida plena es necesario que tengas en cuenta esta variable.

¿De las opciones que te estás planteando hay alguna de ellas que tengas posibilidades de crecer como persona?

El ejemplo que siempre te pongo: si contratas mis servicios, puede que a priori creas que es un gasto sustancioso para tu bolsillo, pero ¿cuánto te has gastado en los cursos que has hecho? ¿Cuánto cuesta que no tires la toalla por tus sueños?

¿Cuánto cuesta que poco a poco vayas cogiendo más seguridad y confianza hasta que por fin puedas tener tus primeros clientes y no tengas culpa de que no mereces ese dinero?

Espero que te haya gustado la entrada de tomar decisiones tanto laborales como personales o de pareja y si no te queda algo claro, mándame un mensaje o comentario.

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