Gano dinero con mi talento en armonía con mi esencia.

Soy David Muela psicólogo laboral y coach personal

Sesiones de coaching para emprendedores

Muéstrate tal y como eres y vende tus servicios desde tus valores

Qué puedes encontrar en este blog​

Si estás en este blog es muy probable que tengas miedo a la opinión de los demás, que en realidad te sientas que con todas las formaciones que tienes nunca es suficiente, y por eso no paras de formarte.

Es probable que tengas las creencias de que todo te sale mal, y por ello quizás culpes al mundo por lo que te ocurre. Además llevas algún tiempo que piensas que no encajas en tu trabajo actual. Es normal que te sientas solo porque emprendedores por el mundo la verdad que escaseamos.

A mí me pasaba lo mismo que a ti, pero con el tiempo me trabajé el desarrollo personal y me di cuenta de que en realidad había dos polos completamente opuestos que eran mis frenos o bloqueos en la vida: miedo a fracasar (para no estropear más mi autoestima) y miedo al éxito (no sea que me fuera bien y tuviera que tomar decisiones de cambio de trabajo).

Actualmente, sigo trabajando por cuenta ajena y emprendiendo a la par, pero ¿sabes qué? He aumentado mi autoestima multiplicado por mil y he conseguido la seguridad y confianza necesaria para mostrar mis servicios al mundo.

Además, hago este blog en el que doy contenidos con mucho mimo y transmito a través de podcast los contenidos en formato de audio. Como ves, puedo decir que no solo he crecido como persona, sino que además soy capaz de mostrar mis conocimientos sin miedo o vergüenza de qué opinen de mí.

Puedo ayudarte con tus bloqueos

Como te he comentado, me llamo David Muela y como ves, puedo ayudarte a mostrarte sin vergüenzas y sin aparentar quien no eres.

Podrás aprender a gestionar frustraciones a través de la acción y a tener claridad en tus objetivos para que nunca dejes de hacer cosas por tu proyecto.

Te ayudaré a eliminar creencias limitantes para convertirte en mejor persona, y a tener la confianza y seguridad que necesitas para seguir creciendo como persona y como profesional.

Por otro lado, te mostraré la estrategia necesaria para que sepas cómo tienes que cambiar y el qué, además de sentir una mayor autoestima y tirar las máscaras que probablemente tengas.

A que tomes consciencia de que no estás en el lugar que deseas y a apostar por el coaching y el desarrollo personal para conseguir tus metas y tus sueños, así como mi herramienta perfecta «el PSYCH-K».

Necesitas avanzar paso a paso, en la dirección adecuada y yo te voy a ayudar si lo deseas si quieres trabajar en lo que verdaderamente te apasiona y ser más feliz.

¿Te gustaría cambiar todas estas áreas?

  • Confía en ti y en tus servicios
  • Desapégate de la opinión de los demás
  • Acepta tus logros
  • Toma mejores decisiones
  • Quítate el miedo a exponerte
  • Ten disciplina y perseverancia en tu proyecto
  • Consigue actitud y perseverancia en tu emprendimiento
  • Aumenta tu autoestima
David Muela con la pareja
David Muela
  • Aceptar el éxito personal y profesional
  • Borrar la anticipación a futuro
  • Actitud en ventas
  • Aceptar el dinero como intermediario en tus servicios
  • Equilibrar energía masculina y femenina
  • Aumentar tu motivación
  • Aceptar las tecnologías

¿Quién es David Muela?

No siempre fui así…

Los psicólogos del colegio le recomendaron a mis padres que me apuntaran a una especialidad de lo que antes se llamaba “formación profesional” y acabé estudiando lo mismo que mi hermano mayor: electrónica.

Pasaron los años y empecé a conocer el mundo laboral en el que el único requisito que te pedían era ser “joven con actitud, progresión laboral y con buena presencia”. Vamos que en definitiva era para vender linternas e imitación de cuchillos por las fábricas de los polígonos.

Desde ese momento sentí que no sabía lo que quería en la vida, pero una cosa tenía clara: ese trabajo no era para mi.

Esa fue la causa por la que yo me lancé a emprender (y por supuesto porque quería vivir de mi propósito de vida). Además… 

Este soy yo. David Muela

David Muela de joven

Esta es mi historia de superación personal

Desde entonces pasé por decenas de trabajos: picapedrero, repartidor de pizzas, acomodador en las plazas de toros (de este trabajo es del que más me arrepiento), ayudante de cocina, descargando camiones, otra vez repartidor de pizzas… Hasta que me tocó ir al servicio militar.

Para muchos era bastante desagradable (y yo no digo que fuera lo mejor), sin embargo, me enseñó qué es la disciplina. Además conseguí mi primer hito en la vida: aprobar una oposición.

Entré en la banda de tambores y cornetas del Ejército del Aire. Ahí me di cuenta de que me gustaba formarme dentro de mi vida laboral por lo que estudié hasta 5º de solfeo y 4º de saxofón.

Como culo inquieto que soy, seguía sintiendo que no estaba mal en el trabajo, pero eso de que a los 37 como máximo podría estar en la calle aunque ascendiera a cabo primero me hizo reflexionar.

La única opción que había era no renovar porque si no, sí o sí tenías que tirarte otro año y medio, así que cogí mi petate rumbo a lo desconocido y me puse a trabajar de taxista (sacándome la licencia pertinente, por supuesto). En esos momentos me sentía igual que el Fari, ja, ja, ja.

¿Sabes cuánto duré? Un mes.

El trabajo me gustaba, pero no me sentía a gusto del todo. Quería trabajar en algo que me llenara más…

A los dos días estaba trabajando de conductor de ambulancias. Yo que hace poco estaba con mi mopa limpiando la carrocería y los cristales del taxi cuando me quise dar cuenta estaba llevando la camilla transportando a los pacientes al hospital.

Fueron dos años muy dulces en cuanto a crecimiento personal, no así en cuanto a crecimiento del dinero en mi bolsillo.

Como ya era un clásico en mi vida empecé a formarme como técnico en emergencias básico y avanzado (para ello necesité chorrocientas horas de voluntario en Protección Civil).

No sé si culpa de algún que otro paciente colgado en la chepa y que me dejaba después algo dolorido o fue el librar 5 días al mes con jornadas de 12 cada día lo que hizo plantearme otras alternativas.

Empecé mi aprendizaje de informática dentro del ámbito de redes (los que te configuran la instalación de ordenadores en red dentro de un mismo dominio con sus respectivos usuarios y demás). Me sentí muy orgulloso de mí mismo porque tuve la capacidad de decir a los usuarios por teléfono «¿ha probado a apagar y encender nuevamente el ordenador?» .

Terminé el curso y empecé a trabajar en la TGS (o sea en una empresa subcontratado para ayudar a las empresas a conectar todo lo que tenía que ver con nóminas).

Conocí medio España y para mí fue una experiencia inolvidable ya que sentí a nivel personal lo que era convivir con mi pareja casi como si viviéramos juntos ya.

Seguí formándome y me saqué unas certificaciones MSCA (Microsoft System Certificate Administrator) con lo que fui dando tumbos de una empresa a otra debido a que te pedían titulación de administrador, hacías el trabajo de un ingeniero, pero te pagaban como un operador.

Sería cuando me presentaría a mi segunda oposición y entré a formar parte de la plantilla de Metro de Madrid como taquillero.

ME CASE Y ESTA ES MI FAMILIA POLÍTICA PASANDO LA TARDE DE JUEGOS

Gracias a tener un trabajo estable y un turno estable pude presentarme un par de veces a la prueba de acceso de mayores de 25 años de la universidad (en la primera me hice un esguince que me tiré casi 2 meses y medio con él por lo que tuve que tirar la toalla).

Por fin pude hacer el sueño de mi vida que era entrar en la universidad.

Como siempre no sabía qué es lo que quería, pero siempre quería saber el porqué de las cosas (ahora con el coaching me he dado cuenta que el porqué no interesa mucho sino el para qué es lo importante), por lo que entré a formar parte de la facultad de filosofía.

Tras pasar casi dos años enteros, vi el paradigma de las hojas amarillas de los profesores (es decir, no tenían en su bagaje 27 años dando clase sino 1 año 27 veces seguidas) y que podían suspenderte un año entero por equivocarte un concepto que para el profesor era importante.

Me di cuenta de que no era lo mío.

Siempre he pensado que este país valoraba a las personas que trabajaban y estudiaban a la vez por el sacrificio que ello conlleva.

Nada más lejos de la realidad, algunos profesores te dan a entender que hay un tiempo para estudiar y otro para trabajar y si no son compatibles para ti ese no es su problema.

Por fin encaucé mis pasos a lo que sentí que era mi pasión.

Me cambié a psicología primero como licenciatura y, visto que no paraban de darme el coñazo cada año, me cambié a grado para poderla estudiar a mi ritmo.

Ha sido un no parar por mi falta de seguridad

Con el tiempo me saqué el primer año de experto en psicología deportiva (ahí sí que estaba supermotivado). La gracia era 1800 € sin contar los libros que te exigían que eran otros 75€ en el que la actividad consistía en ver unos vídeos que todos los años trataban de las mismas temáticas, y leerte esos libros que me obligaron a leer porque se hacían las tareas sobre ellos.

¿Os lo imagináis? 1800€ para aprender principalmente el contenido de los libros que podías haber estudiado por tu cuenta si no fuera un país de titulitis.

Me sentía como un timador por culpa de mi síndrome. Pensaba que no me merezco ayudar a los demás ya que creía que no estaba lo suficientemente preparado en mi formación como coach personal.

Como no podía ser de otra forma me formé en coaching personal y deportivo de la misma forma que he expuesto en el anterior párrafo todo por pasar por el filtro de tener el título. 

Sí, lo reconozco, he sufrido el síndrome de la “titulitis”

Como te he contado antes, la búsqueda de titulaciones para creerme capacitado a la hora de trabajar en un determinado lugar ha sido una constante en mi vida.

Sin embargo, con el tiempo he aprendido que solo necesitas una buena dosis de pasión, ilusión y perseverancia para lograr todo lo que te propongas. Sí, también el trabajo de tus sueños.

Y lo de “trabajo” es un decir, porque no me gusta la connotación de “esfuerzo duro no deseado” que a veces se le atribuye a esta palabra.

Perseverancia, constancia, superación, actitud y toneladas de ilusión son las claves para hacer realidad todos tus sueños.

Mi misión es que tú evites el síndrome de la “titulitis” a toda costa y empiezes a transformar tu vida desde hoy mismo.

Mis últimas formaciones es de facilitador de PSYCH-K avanzado para ayudarte con todos tus bloqueos.

¿Quieres que te eche una mano?